LA COLOMBIA INMATERIAL

LA COLOMBIA INMATERIAL

Hace siglos, los griegos hablaron por primera vez del átomo. Hace años, los científicos modernos en los países industrializados, por supuesto comenzaron a desentrañar y proponer modelos para describir su estructura interna. Ahora, no contentos con ello, los manipulan para construir moléculas a su antojo. Usando tecnologías en extremo precisas, con nombres tan sofisticados como microscopio electrónico de efecto túnel, los científicos están incursionando en mundos a escala atómica. Así, estos modernos alquimistas reacomodan moléculas e incluso átomos para ensamblar nuevas sustancias.

10 de noviembre 1991 , 12:00 a. m.

Como resultado, han surgido los aerogeles, compuestos que mejoran las propiedades de los mejores aislantes; cerámicas lo suficiententemente flexibles como para ser usadas en carros o en los motores de los aviones; y un sinnúmero de materiales compuestos con nervios y músculos artificiales que les permiten responder a la presión casi como lo haría un organismo vivo.

Avances tan maravillosos como lo fue en su época el acero inoxidable permiten prever la existencia de carros ligeros y veloces que tengan un consumo de energía energético mínimo; aviones de pasajeros tan livianos que podrían ir de un extremo al otro del planeta en unas cuantas horas; o computadores millones de veces más veloces que los actuales.

Por eso, no es exagerado decir que así como la humanidad pasó por la Edad de Piedra, la de Bronce o la de Hierro, ésta bien podría ser registrada por la historia como la Edad de los Materiales.

Pero detrás de este brillante panorama hay uno mucho más oscuro: los avances tecnológicos se concentran en unas pocas naciones, principalmente las desarrolladas. Países como Colombia se encuentran lejos de la mayor parte de estos procesos , sostuvo Paulo Orozco, presidente de la Sociedad Colombiana de Física, durante una conferencia sobre los materiales del futuro, certamen realizado en el marco de Expociencia por la Asociación Colombiana para el Avance de la Ciencia (ACAC), en asocio con Corferias.

Según Orozco, en lo referente a conocimientos sobre nuevos materiales, en Colombia, al igual que en otros países del continente como Ecuador y Perú, solo existen núcleos aislados que se dedican a la investigación y desarrollo en esta área. Su radiografía sobre el estado de las cosas en el país no fue muy halagadora: No tenemos ninguna participación mundial; no consumimos (esos materiales para la industria nacional); no los producimos. Solo importamos .

Orozco tiene razón: en lo que se refiere a los materiales y técnicas de punta ni siquiera hemos salido de la estación. Pero eso no significa que estamos del todo mal.

Ya hay varias experiencias en el desarrollo de nuevos materiales: En el mundo se producen 600 millones de toneladas de cenizas de carbón al año dice el ingeniero Alejandro Salazar, del programa de materiales en el área de reciclaje de residuos sólidos industriales de la Universidad del Valle. Solamente el 10 por ciento de las cenizas se usan nuevamente. Nosotros ya hemos desarrollado seis o siete nuevos usos para la ceniza .

Unos de ellos tiene que ver con Cementos del Valle. La empresa usa los residuos para fabricar un cemento especial. También se están elaborando ladrillos cerámicos. Hasta hemos obtenido alúmina de alta calidad para la producción de papel , sostiene Orozco. Una ventana interesante, ya que el país importa el ciento por ciento de este producto.

Ideas hay. Lo que pasa, en la visión de Salazar, es que la investigación y el desarrollo son nulos en el país. Solo cuando los problemas se convierten en algo realmente grave la mano va a parar al bolsillo .

Una prueba de ello son los escombros de construcción. En Cali, por ejemplo, se botan (no siempre en los basureros) cerca de 700 toneladas al día. Como ya se estaba convirtiendo en un problema se comenzaron a buscar soluciones. La Universidad del Valle finalmente diseñó un material nuevo de bajo costo que se está usando en la construcción de vivienda de interés social.

Sin duda, es un ejemplo de lo que se puede hacer si existe el propósito. Lo que sucede, sostiene Orozco, es que las universidades son profesionalizantes y muy poco investigativas. Prefieren la garantía Esto, en parte, justifica la falta de interés de la gente. Por eso, en el país dice Orlando Aguirre, director del Centro de Corrosión de la Universidad Industrial de Santandander (UIS) no se hacen desarrollos de nuevos materiales. Solamente se controlan los existentes .

Otra razón se centra en el aspecto monetario. Los recursos son pocos. Peor aún, opina Aguirre, los que se atreven a patrocinar una investigación en el área de nuevos materiales no comprenden que fracasar es un hecho positivo porque contribuye a ampliar el conocimiento.

Tal vez por la falta de recursos económicos, el Centro de Corrosión se ha dedicado a usar tecnologías foráneas: recubrió los tanques de almacenamiento de crudo de Ecopetrol con una solución catódica de origen estadounidense.

No obstante, trabajos dirigidos a desarrollar aditivos inhibidores de la corrosión y películas para proteger el concreto de los efectos del medio ambiente, son indicadores de que existe un deseo de hacer algo.

Lo que pasa dice Mario Alvarez, director del Centro de Polímeros y Catálisis de la UIS es que la industria nacional prefiere usar materiales garantizados y probados en el exterior . Muy pocas veces se valen de adelantos nacionales.

Y eso, a pesar de que el Centro de Polímeros y Catálisis de la UIS es líder en el país en el diseño de polímeros. Estamos haciendo polímeros a partir de productos como los aceites vegetales dice Aguirre. Y tenemos cinco o seis proyectos para producir polímeros biodegradables a partir de almidones .

En el laboratorio del Centro hay un proyecto prometedor: se conoce como hidrogel, una sustancia que absorbe grandes cantidades de agua. El problema es que no hay un apoyo (económico) para las etapas que siguen al laboratorio. La gente no cree .

Sea cual sea el panorama es necesario avanzar. Orozco señala que como primera medida es necesario fortalecer los grupos de investigación que existen en el país. Paralelamente, se debe completar el estudio de los recursos naturales que posee el país. Y no menos importante es pensar desde ya en los mercados futuros, así como cuál sería la proyección del consumo nacional.

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