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Italia posa los ojos en juicio sobre la existencia de Jesús

Italia posa los ojos en juicio sobre la existencia de Jesús

¿Existió Jesús o es un invento de la Iglesia Católica? Esa es la pregunta que tendrá que responder, el 27 de enero, el sacerdote Enrico Righi en la audiencia que señaló para ese día el Tribunal de Roma (Italia).

La historia de este singular juicio –del cual tuvo noticia el mundo esta semana– comenzó en el 2002 en Viterbo, al norte de la capital italiana.

Luigi Cascioli, un agrónomo jubilado y ateo de 72 años, quien estudió de los 11 a los 15 años en un seminario de su ciudad natal, presentó una denuncia contra el padre Righi por dos delitos incluidos en el código penal italiano: abuso de la creencia popular y sustitución de persona.

“La Iglesia es culpable de abusar de la creencia popular y aprovecha su prestigio para inventar cosas y hacerlas pasar por hechos reales”, explicó a EL TIEMPO Cascioli (ver entrevista).

Con un libro en la mano, La fábula de Cristo, que está en su segunda edición y se vende como pan caliente (14,50 euros) entre los no creyentes, Cascioli es el primer hombre en Italia que plantea un juicio de esta naturaleza contra la Iglesia.

“Jesús jamás existió. En una interpretación textual del Viejo y Nuevo Testamento, he llegado a la conclusión de que muchos de los hechos presentados como verdaderos e históricos son falsos”, asegura.

Consultado al respecto, monseñor Fabián Marulanda, secretario general del Episcopado colombiano, cree que esto no es más que un golpe publicitario que busca el demandante para vender más libros.

De hecho, esta temática se ha convertido en un verdadero boom editorial en los últimos años. El código Da Vinci con 30 millones de ejemplares vendidos, en 30 idiomas, y la saga del Caballo de Troya, con sus seis libros, son dos de los ejemplos.

Una historia de cuatro años Todo comenzó en el 2002, cuando Righi, párroco de Bagnoregio (Viterbo), sostuvo en un boletín de su parroquia que Jesús, hijo de José y María, nació en Belén y creció en Nazaret.

Según Cascioli, Jesús es solamente una figura construida sobre otro personaje: Juan de Gamala, hijo de Juda (conocido como Galileo), una especie de revolucionario que se opuso a la ocupación romana de Palestina, en el siglo I d. C.

“Cascioli sostiene que Cristo jamás existió. Si no ve el sol del mediodía, no puede denunciarme porque lo veo yo. Debería denunciar a todos los que lo ven. Hace dos mil años se respeta la libertad de creer en la existencia de Cristo-hombre, pero Cascioli no admite esa libertad”, dice el padre Righi.

Del 2002 al 2005, el Tribunal de Viterbo rechazó tres veces la denuncia de Cascioli y pidió que se archivara. Por ejemplo, el 27 de marzo del 2003, el Ministro Público, Renzo Petroselli, sentenció: “Una vez constatado que las peticiones de investigaciones son inadmisibles formalmente, la denuncia es infundada y no se encuentran hipótesis de delito, solicito se archive”.

Cascioli presentó una segunda denuncia ante el Tribunal de Perugia. Logró que se investigara al sacerdote Righi (11 de mayo del 2004), y después apeló al Tribunal de Roma (24 octubre del 2005), que fijó la audiencia para enero.

LA EXISTENCIA DE JESÚS, UN DEBATE DE DOS MILENIOS La polémica sobre la existencia histórica y el carácter divino de Jesús de Nazaret se inició poco después de su muerte. Hoy, arrancando el año 2006 de la era cristiana, aún hay diversas versiones que se contradicen al hablar del Mesías.

“Este no es un tema nuevo. Desde los relatos de los propios evangelistas, quienes escribieron sobre Jesús después de la primera mitad del siglo I d.

C, hay dudas acerca de aspectos como su resurrección”, explica el teólogo y sacerdote Luis Alberto Robayo.

El periodista Javier Darío Restrepo, conocedor del tema, coincide con él.

“Los evangelistas construyeron sus narraciones a través de testimonios”, comenta. Es más, expertos como Jerome Neyrey, biblista de la Universidad de Cambridge, han asegurado que ni siquiera se sabe con seguridad quién escribió los Evangelios.

Precisamente, ese ha sido uno de los principales argumentos de aquellos que han negado la existencia de Jesús o el carácter divino que le ha atribuido la Iglesia Católica. “Sin duda, los Evangelios no son evidencia suficiente del paso del Mesías por los asuntos terrenales, pero hacen parte de las pruebas que dan fe de su legado”, explica otro sacerdote que prefiere no dar su nombre.

Del otro lado, los contradictores han considerado que los Evangelios, más que biografías de Jesús, son relatos fantásticos que la Iglesia Católica ha creado para construir una imagen idealizada de Cristo. A lo largo de la era cristiana, diferentes personajes se han dedicado a encontrar errores en los escritos de Mateo, Marcos, Lucas y Juan. “Los Evangelios conllevan un importante número de contradicciones en sus cuatro versiones”, asegura Jorge Blaschke, autor de Jesucristo, la historia falsificada, uno de los más recientes libros en debatir algunos de los datos expuestos en los textos sagrados del Nuevo Testamento. Además, el escritor hace referencia a los manuscritos de Nag Hammadi, proscritos por la Iglesia en el siglo II d. C por profanos.

Sin embargo, los conocedores del tema aseguran que, además de los Evangelios, hay otros documentos de la época que dan fe de la existencia de Jesús de Nazaret. “Hay criterios externos que apoyan la idea de que Cristo vivió entre los hombres”, explica el teólogo Robayo.

El testimonio flaviano es uno de ellos. A finales del siglo I d. C, el historiador Flavio Josefo se refirió al llamado Mesías. “Por aquel mismo tiempo apareció Jesús, hombre sabio, si es lícito llamarle hombre; pues hizo cosas maravillosas, fue el maestro de los hombres que anhelan la verdad”, escribió en uno de sus relatos. Sin embargo, autores como G.A. Wells han cuestionado la autenticidad de dichos textos.

Plinio y Tácito, historiadores romanos ajenos al movimiento cristiano, también citaron a Jesús de Nazaret. “A estos testimonios habría que sumarles las excavaciones arqueológicas realizadas en Jerusalén desde el siglo XIX ya que comprueban la existencia de lugares como la Piscina de los Cinco Pórticos, en donde, según el capítulo V del Evangelio de Juan, Cristo curó a un paralítico”, dice el padre Robayo al citar algunas de las pruebas históricas.

‘NO ESPERO QUE LOS JUECES ME DEN LA RAZÓN’ Luigi Cascioli nació en 1934. El autor de la demanda que pone en tela de juicio la existencia de Jesucristo es un ex estudiante de sacerdocio, autodidacta en temas religiosos, estudioso de libros sagrados, agrónomo, propietario de una empresa constructora y hoy jubilado. En diálogo con EL TIEMPO expuso sus polémicas razones.

¿Qué persigue con la demanda? Terminar con el cristianismo porque nos ha llevado al oscurantismo y está contra el progreso y la evolución.

El cristianismo ha sido negativo en todos los sentidos y se ha basado en puras mentiras. Si libro a la sociedad de este mal, sería un favor para la futura generación.

¿Qué quiere demostrar con el proceso contra Jesús? En mi libro La fábula de Cristo demostré que Jesús no existe. Mi objetivo es tener una sentencia que confirme esta tesis. Si Cristo no existió, automáticamente cae la Iglesia porque no puede demostrar la crucifixión de alguien inexistente. No hay el cuerpo, ni el pecado original, ni la eucaristía, ni el pan de Cristo y la teología se derrumba.

Esto significa que la Iglesia está basada en nada.

¿Por qué hace la denuncia contra un párroco y no contra el Papa? No tengo nada personal contra él. Lo estimo como hombre y persona honesta y válida. Pero él es autor de un boletín parroquial que habla de Jesús como hijo de José y María. Y esa es la prueba que ne-cesitaba para llevar el caso a un Tribunal.

Las altas autoridades eclesiásticas tienen inmunidad, el proceso cuesta menos en mi ciudad, si demuestro que Cristo no existió el resultado es el mismo.

¿Qué futuro tiene la causa? La nueva audiencia será el 27 de enero en Viterbo. La ley italiana está sometida al Vaticano, los jueces no son objetivos, buscan modos para terminar con el proceso y en forma ilegal lo boicotean.

No espero que me den la razón y emitan una sentencia sobre la inexistencia de Dios. Pero después haremos un recurso en el Tribunal de La Haya.

Este es un país conservador y ultracatólico, ¿no se siente solo en esta lucha? Económicamente estoy solo, pero tengo miles de sostenedores en Italia y en el resto del mundo. Mi lista electrónica tiene más de 3.500 personas que aumentan cada día.

Me compran mis libros y me dan apoyo moral.

“La existencia de Jesús es un hecho probado por los Evangelios, las cartas de San Pablo y por escritos de los primeros siglos. S e me hace que esto es por deseo de figurar, de llamar la atención, de hacer noticia... Esto es como si a mí se me ocurriera salir con la idea de que Simón Bolívar no existió”.

Monseñor Fabián Marulanda, secretario general del Episcopado colombiano

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