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La luz no le duró ni un día a Putumayo

La luz no le duró ni un día a Putumayo

Los 369 mil habitantes de Putumayo ya temen que el 2006 sea para ellos un año incluso más duro que el 2005, cuando las Farc mantuvieron bloqueado el departamento durante casi un mes y lo convirtieron en el más afectado por ataques terroristas contra la infraestructura eléctrica y petrolera en el país.

De los cinco días que han pasado de este año, los pueblos ubicados en la parte baja del río Putumayo (los más adentrados en la selva) han pasado cuatro a oscuras. El servicio de energía, que fue restablecido el martes al mediodía, volvió a irse en la madrugada de ayer, por un nuevo ataque de la guerrilla.

Tres explosiones en una de las torres de la línea de Jamundino, vereda El Carrizal del municipio de Santiago, en límites con Nariño, dejaron sin luz a más de medio departamento. Ahora son ocho municipios los que están en penumbra s.

Puerto Asís, Orito, La Hormiga, San Miguel y Puerto Caicedo, que habían quedado a oscuras desde Año Nuevo, otra vez vuelven a sacar sus velas y las plantas eléctricas. A estas poblaciones se sumaron Mocoa, Villargarzón y Puerto Guzmán, que el año pasado vivieron una situación similar por otro atentado.

Anuncian medidas Ayer, las autoridades civiles y militares se reunieron en Mocoa para analizar la situación y tomar medidas para lograr el regreso de la normalidad. Se anunció que habrá caravanas escoltadas para garantizar la movilidad por las carreteras que comunican con Nariño y Huila y el inicio inmediato de trabajos en las torres que están por fuera del sistema de interconexión.

Pero mientras se logra la normalización, según las cuentas del gobernador encargado, Fabián Belnavis, las pérdidas para comerciantes y transportadores llegan a los 1.200 millones de pesos diarios. Unas 230 pequeñas empresas están semiparalizadas o paralizadas y algunos comerciantes, como Gilberto Guzmán, dueño de un almacén en Puerto Asís, señalan que ya están pensando en recortes de personal.

Además de los atentados al sistema eléctrico, la guerrilla incineró cuatro vehículos: dos camiones y dos buses intermunicipales. El hecho se registró a las 11 de la noche del martes en la vía que del corregimiento El Tigre conduce a La Hormiga.

“Esto es una agonía de nunca acabar”, dijo Eugenia Jiménez, una ama de casa de San Miguel. En 20 años, según estadísticas de la Gobernación, ese municipio ha sufrido 84 tomas y hostigamientos. El último ataque fue el fin de semana y dejó tres personas heridas.

Allí, como en todo el departamento, los precios en el mercado se están disparando y es difícil encontrar productos frescos. La gente está recurriendo, como en otras oportunidades, a los enlatados.

La situación también es crítica para los hospitales, que siguen atendiendo con plantas eléctricas pero no saben hasta cuándo podrán hacerlo, porque el combustible se agota y, además, resulta muy caro para sus precarias finanzas.

AUMENTO DE TROPA AÚN NO DA RESULTADOS A finales de junio pasado, tras el ataque de las Farc contra la base militar de Teteyé, que dejó 22 militares muertos, el presidente Álvaro Uribe anunció el aumento del pie de fuerza en el Putumayo.

El Gobierno informó que 4.600 soldados de un batallón energético y vial se concentrarían en la protección del Oleoducto Trasandino y que dos brigadas móviles, además de los soldados de la brigada 27 y de los militares de la Fuerza de Tarea Conjunta, serían destinados a la lucha contra los frentes de las Farc.

Seis meses después, el balance no es positivo. “En Putumayo no ha funcionado el esquema que sí ha dado resultados en Arauca. En parte por falta de tecnología (Estados Unidos apoya directamente la protección del oleoducto Caño Limón, pero no la del Trasandino) y también por la geografía de la región, muy selvática, que hace más difícil la operación”, explica Juan Carlos Garzón, analista de la Fundación Seguridad y Democracia. De hecho, el Trasandino desplazó al Caño Limón-Coveñas como el oleoducto más golpeado por los ataques dinamiteros.

Si bien la coca se movió del departamento, el control no se consolida aún en el bajo Putumayo, donde la guerrilla sigue siendo fuerte y mantiene abiertos sus corredores hacia el Caquetá y Ecuador.

El año pasado hubo 70 ataques. El frente 48, con unos 350 hombres, ha sido el más activo en los últimos meses, aunque a finales de diciembre perdió a uno de sus jefes – ‘El Colorado’– capturado en un control de migración en Lago Agrio, Ecuador.

CONDENA “Las Farc están demostrando en Putumayo que no les importa nada la gente que está perdiendo sus productos por la falta de energía para mantenerlos congelados. No es momento de cuestionar la Seguridad Democrática sino un momento de unidad nacional, de unirnos todos para rechazar y condenar el terrorismo. El Gobierno va a aumentar la presencia de fuerza en el departamento y va a seguir en la persecución de los terroristas”.

Sabas Pretelt de la Vega, ministro del Interior y de Justicia.

10 mil barriles de petróleo cayeron al río Guamuez por el último atentado.

8 municipios tiene el Putumayo afrontan un apagón.

101 por ciento crecieron los ataques de las Farc en el 2005, frente al 2004.

500 'paras' del Bloque Central Bolívar operan en Putumayo.

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