El único amor eterno

El único amor eterno

(EDICIÓN BOGOTÁ) (PÁGINA1-23) “El fútbol es la única forma de amor eterno que realmente existe”, dice finalmente convencido Luciano Di Crescenzo, napolitano, escritor de prestigio, filósofo, director de cine. “Nunca un milanista se tornará interista, al igual que un aficionado de la Lazio no se hará de la Roma”, sostiene. “En mi caso, soy hincha del Napoli y lo seguiré alentando siempre, incluso ahora que está en la serie C”, concluye.

31 de diciembre 2005 , 12:00 a. m.

Los seres humanos, más tarde o más temprano, solemos dejar de amar a otra persona, abandonar pasiones, cambiar lugares o hábitos, pero una fuerza irresistible dice que no podemos mudarnos de club. No debemos. Jamás nos perdonaríamos tan sacrílega decisión. Es, probablemente, el costado más romántico, más noble y honesto que tenemos quienes gustamos del fútbol. Tal sentimiento es, justamente, lo que nos une a todos los aficionados a este juego.

Veíamos (y escuchábamos) por televisión una entrevista con un cantante que narraba su vida. “Yo era de San Lorenzo –contó–. Lo iba a ver siempre y por mi padre conocía a los jugadores. Luego, ya adolescente, un día fui a ‘La Bombonera’ y me hice hincha de Boca”. Quedé perplejo. Mi esposa, aun no siendo futbolera, comentó: “¿Cómo una persona puede ser de un club y pasarse a otro...?”.

¿Cómo un individuo al que se le eriza la piel por Millonarios podría festejar algún día un gol contra Millonarios? ¿O pasar a querer al Santa Fe? Jamás, ni en la derrota, ni en el dolor, ni en la tristeza, ni en la desilusión, uno puede reemplazar al equipo con el que arrancó su idilio futbolero. Y no es un fanatismo, sino un cariño duradero y fiel. Tampoco es algo que uno se imponga; se manifiesta naturalmente.

Unos meses atrás, el partido entre Boca Juniors y Newell’s Old Boys estuvo inmerso en una curiosa circunstancia: si perdía Boca, Newell’s se encaminaba al título de campeón (como finalmente aconteció); si ganaba Boca, podía servirle en bandeja la corona a River, su archienemigo. Pese a ello, miles de hinchas de Boca se manifestaron: igual querían un triunfo de su equipo.

“No me veo haciendo fuerza para que pierda Boca; no puedo soportar la idea, más allá de lo que pase con River”, escribió un boquense en una carta al diario Olé. Sintetizaba el parecer de la mayoría.

Este amor adquiere dimensiones colosales si consideramos que muchas veces nuestros clubes queridos nos someten a décadas de amarguras y derrotas. Pese a ello, el sentimiento no declina un centímetro.

Por ello, el crecimiento o la disminución de hinchas de un club no puede contabilizarse de un año al otro, sino al cabo de una década o más. Se encuesta a las nuevas generaciones. Los que ya están, están; esos no cambian.

“Nunca me pareció un elogio decirle a un jugador que es un gran profesional.

Lo amateur me merece más respeto”, escribe el entrenador argentino Ángel Cappa en su libro ¿Y el fútbol dónde está? Aguda reflexión que genera simpatía. ¡Si vivimos pidiendo a los futbolistas que, por encima de su salario, jueguen por amor a la camiseta! ¿Por qué? Justamente por ser un cariño de índole suprema, una pasión, y cualquier actividad desarrollada con pasión, por regla general, tiene éxito.

¿Por qué es el fútbol el que concita tal sentimiento? Di Crescenzo cree que por el entusiasmo que genera su imprevisibilidad. Todo puede suceder, hasta lo lógico. “El atletismo se aleja bastante del mundo de la fantasía”, analiza. “Su lógica es bien sencilla: cuando se miden dos corredores, el mejor será el primero en cruzar la meta.” Ahí termina todo. Y traza un paralelo con otro deporte: el voleibol. “Aquí sucede siempre lo mismo, un jugador recibe la pelota y se la pasa a otro en el centro del rectángulo; este la deja para que otro la golpee al campo contrario. Y vuelta a empezar, todo igual. El fútbol, en cambio, ofrece miles de variantes, sobre todo cuando vemos en el campo a talentos como Maradona, cuyo juego no tenía límites”.

¿Cómo sería el mundo si todos los amores humanos tuvieran la fuerza y la fidelidad del amor del fútbol

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