En disputa Paseo del Comercio

En disputa Paseo del Comercio

Neyla Sánchez y Claudia Mejía forman parte de los por lo menos 60 vendedores informales que durante la temporada navideña recorren el centro de Bucaramanga ofreciendo a los transeúntes desde ropa interior hasta forros para el celular y para quienes salir corriendo con sus mercancías al hombro se volvió parte habitual de su trabajo.

29 de diciembre 2005 , 12:00 a. m.

“Para que no nos quiten todo tenemos que escondernos mientras la Policía se va, pero después toca seguir vendiendo porque, si no, nos quedamos sin el diario” afirma Claudia.

El eje de la lucha por un espacio para vender productos es el denominado Paseo del Comercio, un corredor semipeatonal que cubre la calle 35 entre carreras 12 y 19. A lado y lado de la calle, bancos, tiendas fotográficas y almacenes de ropa conforman una de las zonas comerciales más activas y tradicionales de esta capital.

Allí, en las últimas dos semanas, se han registrado disturbios entre la Fuerza Pública y los vendedores ambulantes. Los comerciantes formales, que poseen un local o pagan un arrendamiento y que además corren con los gastos de servicios, salarios e impuestos, han solicitado que se les proteja de lo que algunos ven como una competencia desleal.

Pero los operativos de la Policía, que han llegado a hacerse con tropas antimotines y gases lacrimógenos, no han sido la mejor solución. Edwing Prada, encargado de un almacén de zapatos, afirma que el verdadero problema no es la presencia de informales, sino los disturbios que se presentan cuando llega la Policía. “A nosotros nos toca cerrar el almacén para no resultar lastimados y finalmente los compradores se espantan”, explica.

El comandante de la Policía de Santander, general Jaime Otero, dice que desde el pasado 23 de diciembre y hasta las primeras semanas de enero, se ha establecido un ‘acuerdo tácito’ con los vendedores informales para que no se ubiquen sobre las calles 35 y 36, donde la Alcaldía Municipal adelanta labores de recuperación de espacio público. Las ventas ambulantes se han desplazado a las carreras 15 y 19.

Los vendedores aseguran que solo quieren trabajar y explican que el negocio no es tan rentable como muchos creen.

"A veces sólo hago entre cinco y siete mil pesos, que escasamente me alcanzan para darle de comer a mis hijos" agrega Neyla, quien llegó a Bucaramanga desplazada por la violencia en su natal Arauca.

HABLAN LOS GREMIOS “No hay equidad, porque no es coherente que sobre una misma vía haya unas personas que están aportando todos sus tributos con juicio y frente a sus locales haya otras sin ninguna obligación con la administración municipal”.

Juan Carlos Rincón Liévano Director Ejecutivo de Fenalco Santander.

“Los ciudadanos deben entender la angustia de los vendedores formales, que ejercen el comercio conforme a ley y que en una temporada tan importante están esperando buenas ventas y la magnitud del comercio informal es muy alta”.

Juan Camilo Montoya Bozzi Director Ejecutivo de la Cámara de Comercio de Bucaramanga

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