Qué desastre de mundo

Qué desastre de mundo

(EDICIÓN BOGOTÁ) Si algo dejó el 2005 fueron vientos, lluvias, inundaciones y mucha destrucción. En total, 14 huracanes se formaron en el Océano Atlántico desde junio cuando se inició oficialmente la temporada. El último de ellos (Ypsilon) este diciembre cuando se suponía que el ciclo ya había concluido. (VER GRÁFICO)

27 de diciembre 2005 , 12:00 a. m.

Algunos, como el Katrina, fueron devastadores. Su azote dejó 1.321 muertos, 60 mil millones de dólares en daños, la ciudad de Nueva Orleáns bajo el agua y quizá irremediablemente pérdida.

Si bien la historia del planeta indica que tal nivel de actividad no es sui generis, la intensidad de la temporada dejó a muchos preguntándose si estamos a las puertas de una hecatombe climática de impredecibles consecuencias.

Brenda Ekwurzel, experta en clima-tología de la Organización Científicos Preocupados por el Medio Ambiente, hace para EL TIEMPO un balance de lo sucedido y de lo que vendrá.

La temporada de huracanes del 2005 fue intensa, mortal y destructiva.

¿Causó sorpresa dentro de la comunidad científica? Si miramos los patrones de actividad de los huracanes en el Atlántico a lo largo de la historia sabemos que hay temporadas activas y otras más pasivas.

Antes de la década del 70 fue muy activa. De 1970 a 1995 vino un período relativamente calmado. Del 95 en adelante entramos en un período activo.

Desde esa perspectiva esperábamos tener una temporada movida y creemos que esta seguirá por diez años más.

La diferencia ahora es que los océanos se han calentado a lo largo de los últimos 45 años por un exceso de gases liberados en la atmósfera.

Entre los científicos se debate sobre si esto es producto del efecto invernadero o si se trata de un ciclo normal ¿Cuál es su opinión? Creemos que son ambas cosas a la vez. Están los ciclos normales de calentamiento y enfriamiento de los océanos. Pero a eso se está sumando el calentamiento producto del efecto inverna-dero. Es decir, en años donde los océanos normalmente estarían calientes se ha sumado un calentamiento extra producto del efecto invernadero. La combinación de los dos ha producido tormentas más poderosas que son las que hemos estado evidenciando. Hay que separar el argumento de la frecuencia con el de la intensidad.

En otras palabras son la misma cantidad de huracanes pero el efecto invernadero es lo que los está volviendo más destructivos… Hay tres estudios mundiales separados que se han publicado este año y que indican eso. Uno demuestra que el calentamiento de los océanos está directamente relacionado con el exceso de gases atrapados en la atmósfera.

Los otros demuestran que en las zonas donde hay un calentamiento excesivo de los océanos hay una relación directa con el sur-gimiento de huracanes categoría 4 y 5. No se trata de que existan menos huracanes categoría 1 y 2.

Lo que está sucediendo es que huracanes que en condiciones normales serían 1 ó 2 se están convirtiendo en 4 ó 5.

Se critica mucho a países como E.U. por negarse a firmar el protocolo de Kioto para reducir las emisiones que podrían estar causando este calentamiento global. Otros dicen, sin embargo, que Kioto tendría un efecto mínimo en la tendencia al calentamiento ¿Cuál es la realidad? La consecuencia del calentamiento global de los últimos 50 años está en sus primeras etapas. Dado que como humanos contribuimos a este calentamiento, cualquier cosa que podamos hacer para detener la tendencia es importante. Si el calentamiento genera un efecto a largo plazo en la intensidad de las tormentas habrá un impacto tremendo. Mientras la tierra se calienta la atmósfera también lo hace, y por lo tanto puede albergar más vapor de agua.

Cuando aparece una tormenta esta puede organizar el vapor en muchas lluvias que causan inundaciones. Y esto genera daños extensivos en términos de vida y propiedad.

¿Es reversible este calentamiento global, o hemos pasado ya el punto de no retorno? Creo que todavía estamos a tiempo. Tenemos una generación para lograrlo. Hay que adaptarse y reducir las emisiones de gas carbónico. Si no lo logramos, habremos atravesado límites que serán difíciles de revertir. Por ejemplo, en el ártico hay grandes reservas naturales de gas carbónico. Si se liberan a la atmósfera producto del calentamiento global, sería muy difícil corregir esa tendencia.

¿Por qué la resistencia de la administración Bush a firmar Kioto o tomar medidas para enfrentar la situación? Hay, evidentemente, ausencia de liderazgo a nivel federal. A nivel local y en el Congreso hay más conciencia. Muchos estados como California trabajan en iniciativas para reducir sus emisiones de gas carbónico, para adoptar Kioto sin que se haya firmado. Pero los esta-dos por sí solos no lo pueden lograr. Se necesita un esfuerzo mundial y para que se concrete E.U. –que es el principal emisor de gases– tiene que liderar.

Pero Katrina fue un campanazo de alerta. ¿No cree que las cosas puedan cambiar de ahora en adelante? El lenguaje en Washington ha cambiado. Hay personas preocupadas que ven que el calentamiento global no es solo un concepto sino algo que tiene consecuencias directas en la población. Hay varios proyectos de ley que se están moviendo en el camino correcto.

¿Qué le espera al mundo en este 2006? Nunca se sabe. Es posible que tengamos un año quieto pues a veces, dentro de una fase activa como en la que estamos, se presenta un período de tregua.

Pero la tendencia es a que sea un año muy similar al que vivimos.

- COLOMBIA / 250.000 DAMINFICADOS El invierno más trágico en cinco años .

El del 2005 fue el invierno más trágico en cinco años. Al menos 213 personas murieron y unas 250 mil quedaron damnificadas.

Los torrenciales aguaceros, que hasta hoy, mediados de diciembre, aún no ceden del todo, ocasionaron derrumbes y deslizamientos a lo largo y ancho del país. Las tragedias, comunes en años anteriores, se maximizaron dejando a su paso desconsuelo y miseria.

Sucre, Córdoba y el Magdalena volvieron a vivir con la desgracia. Animales muertos, campos inundados, casas destruidas, desolación y ruina conforman el panorama del 2005. Año tras año las noticias que provienen de la depresión Momposina y de La Mojana son las mismas.

En Cartagena las candidatas al Reinado Nacional de la Belleza no solo volvieron a sentir los rigores climáticos, sino que presenciaron el vía crucis de los damnificados de otros años, quienes todavía no tienen en donde vivir. En un solo día de lluvias , por ejemplo, resultaron afectadas unas 4.600 personas de los barrios más pobres.

Colombia se paralizó frente a la amenaza de ‘Beta’, que aunque no llegó a San Andrés, arrasó con al menos el 70 por ciento de la infraestructura de Providencia.

No obstante, el hecho más desgarrador lo vivió Antioquia. 40 personas murieron por el desbordamiento de la quebrada La García, en Bello. Puerto Wilches (Santander) vio anegarse cultivos de plátano maíz y yuca. Las pérdidas por el desbordamiento del río Sogamoso y Magdalena superaron los 5 mil millones de pesos.

La Cruz Roja tuvo que tuvo que declararse en emergencia pues se le agotaron las existencias humanitarias ante tanta tragedia

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