El río trae piedras

El río trae piedras

(EDICIÓN BOGOTÁ) (PÁGINA 1-19) La victoria rotunda de Evo Morales en las elecciones presidenciales de Bolivia será conflictiva para algunos, pero no por eso deja de ser menos victoria. No solo ha sido elegido por primera vez un líder indígena, sino que también por primera vez en décadas las elecciones se resuelven en Bolivia en una primera vuelta, y un presidente tendrá mayoría parlamentaria en un país en donde la inestabilidad política ha dependido en mucho de la fragmentación de fuerzas a la hora de asumir decisiones críticas.

26 de diciembre 2005 , 12:00 a. m.

No solo el asunto étnico ha estado de por medio en estas elecciones, sino el de los hidrocarburos. Bolivia está asentada en un lago de gas, la segunda reserva latinoamericana después de Venezuela, y la manera como debe manejarse ha creado divisiones, aun regionales, enfrentamientos y rebeliones. Y no menos crítico será el asunto del cultivo de la coca, que el nuevo presidente ha prometido legalizar porque pertenece a una antiquísima tradición.

Bolivia estará pronto en la lista de países que difieren sustancialmente de las políticas de Estados Unidos en la región: Cuba, Venezuela, Brasil, Argentina, Uruguay, países que no tienen una misma identidad ideológica pero han esperado con ansia el triunfo de Morales. Participan de un mismo sentimiento en contra de los ajustes monetarios dictados por el FMI. Brasil y Argentina, que tienen los recursos, han resuelto dejar de ser deudores y le han pagado por adelantado 25 mil millones de dólares como proclama de su libertad para escoger sus propias políticas económicas.

También está de por medio el tratado latinoamericano de libre comercio con E.U., el Alca, demonizado en la última cumbre presidencial de Mar del Plata.

Venezuela, cada vez socio más estrecho de Brasil, Argentina y Uruguay, como lo será ahora de Bolivia, entrará pronto en el Mercosur, y la propuesta de Chávez de una alianza económica sin E.U., el Alba, tiende a volverse atractiva en la medida en que Venezuela puede prodigarse en apoyos para sus socios, comprando parte de sus deudas externas, encargando la fabricación de barcos y aviones a Argentina y Brasil, y concretando coinversiones de megaproyectos en la industria petrolera.

Una muy probable victoria de Manuel López Obrador en las elecciones presidenciales de México acabaría de voltear el panorama. El gobierno de Fox trata de cultivar a los países centroamericanos para que no se pasen al bando de Chávez, y plantea la construcción de una enorme refinería en el istmo. Una alianza López Obrador-Chávez, en lugar de la confrontación actual entre Fox y Chávez, dejaría a E.U. en una posición más precaria respecto a Centroamérica.

No será suficiente en adelante para E.U. tocar a rebato porque la lista de ‘gobiernos hostiles’ crece en América Latina, ni le servirá de mucho seguir culpando a Cuba y a Venezuela de resultados electorales como el que ha dado el triunfo a Evo Morales. Se trata de gobiernos legítimamente elegidos conforme a las reglas democráticas.

El asunto es que las opciones ensayadas hasta ahora han venido cayendo en descrédito y la gente tiende a mirar hacia promesas diferentes, cuya efectividad también tendrá que ser probada. Pero los candidatos de la izquierda triunfante plantean claramente el rechazo a políticas que hasta ahora han demostrado ser inútiles, pues han agravado la pobreza hasta extremos nunca antes vistos.

No está ausente de las ansias de la gente tener gobiernos honestos. Fuera de eso, lo que estos nuevos gobiernos han recibido es un mandato de revisar esas viejas políticas económicas, y la comunidad internacional, empezando por E.U., debe tomar conciencia de ello, al menos en dos cosas fundamentales: el manejo de los recursos naturales, donde resurge hoy el concepto de soberanía, y los programas de ajuste, que deberán tener una cara humana para que sean viables. Generadores de bienestar y no de miseria. Hay que poner oído al río, pues piedras trae.

* Ex vicepresidente de Nicaragua Por razones de espacio, esta columna ha sido editada. Véala completa en www.eltiempo.com

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.