Tarde de estrellas para los soldados

Tarde de estrellas para los soldados

Ayer, por un largo rato, más de 500 soldados del Batallón de Sanidad olvidaron por seis horas las dolencias y las limitaciones que les ha dejado la guerra. El comandante del Ejército, general Reinaldo Castellanos, les regaló una tarde de concierto con las mejores orquestas del país.

23 de diciembre 2005 , 12:00 a. m.

Sobre las 2:30, en buses del Ejército, llegaron los jóvenes que hasta hace poco patrullaban en las montañas, páramos y selvas colombianas. Algunos en sillas de ruedas, otros en muletas y otros más agarrados de la sudadera de sus compañeros, que provisionalmente les servían de lazarillos.

Muchos tuvieron que mantener a las enfermeras al lado, ya que requerían de válvulas con oxígeno o asistencia. El intenso frío de la tarde bogotana aunque no logró opacarlos, si causó algo de dolor en las extremidades a los que tienen prótesis.

Todos fueron ubicados para dar inicio al show con la orquesta Los Tupamaros.

Las cantantes arrancaron suspiros, como al soldado Sánchez Soler, que recordó que su novia estaba en Florencia (Caquetá), de donde es oriundo.

“Estaba patrullando en Uribe (Meta) y pisé una mina. No voy a volver a caminar, pero el consuelo es que la novia me dijo que seguía conmigo...

vamos a ver...”, dice resignado mientras bate una de las muletas al ritmo de la música.

Algunos se atrevieron a dejar la silla de ruedas cuando Charlie Cardona cantó Colombia, tierra querida , fue entonces cuando el soldado Valencia brindó con una botella de agua y con sus antibióticos de las 4:00 de la tarde.

María Canela Y uno de los momentos de más furor se sintió con la aparición de Cesar Mora en el escenario y su María Canela, que hizo brillar lágrimas en los ojos de más de uno.

Cesar Mora agradeció a los soldados el sacrificio que habían hecho por el país y lo que habían entregado a cambio de la seguridad de los colombianos.

Entonces el soldado Mauricio Segura recordó que patrullando por Caquetá, en la Fuerza de Tarea Omega, prendía su radio de tres bandas cada vez que los combates se lo permitían y algunas veces daba con la suerte de escuchar la canción de Cesar Mora y por eso no podía creer que lo tenía ahí, frente a él y cantándola en vivo y en directo.

“Como es la vida, tuve que pisar una mina para ver a Cesar Mora...”, se ríe, y lo hace espontáneamente.

Y después de concluir esta presentación, sobre las 6:30 de la tarde, llegó lo más esperado: el grupo Niche. Para el general Castellanos, organizador del evento y quien gestionó personalmente la presentación de cada artista, era un reto que Jairo Varela estuviera en la tarima del Batallón Rincón Quiñónez, al norte de Bogotá.

“Cuando hablamos le dije que era el mejor regalo para los soldados y él lo entendió. Por eso es muy grato tenerlo esta tarde aquí”, señaló el alto oficial, quien también convenció a la orquesta femenina Son de Caña.

Al final de las presentaciones todos regresaron contentos a su batallón, en Puente Aranda, además con la buena noticia de que a partir de hoy gozarán de diez días de licencia para pasar Navidad en sus casas.

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