Se fue el juglar 'Toño' Salas

Se fue el juglar 'Toño' Salas

“Toño Salas fue uno de los juglares que más despertó la conciencia del parrandero, campesino, intelectual vallenato y del forastero que lo conoció. Fue el mejor improvisador que conocí cuando yo parrandeaba. Mi compadre fue un hombre que se distinguió por su ligereza mental y la estructuración de sus versos”.

22 de diciembre 2005 , 12:00 a. m.

Así recordó Rafael Escalona al compositor y acordeonero Antonio ‘Toño’ Salas, fallecido ayer en Barranquilla de un paro cardíaco.

Salas nació en El Plan, en La Jagua del Pilar (La Guajira) hace 78 años. Fue internado en la Clínica Soumedic debido a una isquemia cerebral que le estaba siendo tratada cuando le sobrevino el paro.

Como su hermano Emiliano Zuleta, quien también falleció este año, Antonio Salas era considerado un gran músico. Ayer Valledupar recordó el ‘pique’ que sostuvieron los dos para demostrar quién era el mejor y la parranda en la que se enfrentaron a punta de versos.

“A mí me alentaban mis amigos y yo de arbitrario reté a Emiliano –contó Salas hace poco tras la muerte de su hermano–. Pero en verdad nunca llegué a tener la capacidad de él. Sin embargo, el día en que competimos lo cogí borracho y terminé ganándole, porque ‘Mile’ no dio para componer un verso”.

Salas participó en el Festival Vallenato de 1969, acompañándose de la voz de Leandro Díaz, su pareja vallenata durante más de 25 años.

Díaz recordó que Salas fue un hombre honesto, inteligente, un gran verseador, a pesar de su timidez. Una timidez que lo hizo siempre menos conocido que su hermano.

“Su muerte me duele mucho. Fue mi compañero de grupo durante años”, comentó Díaz. Salas fue rey de la piqueria en 1982 y la Fundación de la Leyenda Vallenata lo declaró rey vitalicio del acordeón en 1999.

Su hermano Carlos dijo de él que era un parrandero por su arte y enamorador en fiestas. Agregó que siempre fue un buen hijo, amigo y padre para sus 11 hijos (ocho, con su esposa Telesila Negrete). El amor a la música fue una herencia de sus padres: Rafael Araújo y Sara Salas Baquero. “Él comenzó muy joven, tal vez a los 18 años. Se inició tocando el acordeón y verseando, su idolatría”, recordó.

Sus canciones más destacadas son Campo florecido, Patillal, La misma cría y Las manos descompuestas. “Era un buen compositor –añadió Carlos–; claro que sus canciones no llegaron a trascender como las de Emiliano”.

Además, recordó su sentido del humor: “Él era muy jocoso. Un día, Peña llegó a su casa y le comentó que sentía algo feo en el cuerpo, en la cabeza, a lo que él le respondió ‘será la cara”.

Ayer, en cuanto se conoció su muerte, el presidente de la Fundación de la Leyenda Vallenata, Rodolfo Molina Araújo, exaltó sus cualidades y dijo que el folclor vallenato perdía a otro de los grandes.

“Es doloroso perder a gente que ha hecho mucho por el folclor –dijo Molina–; que luchó por mejorar, por entregarse a la música vallenata. Su legado es grande, porque enseñó lo que es la verdadera conjugación de la naturaleza con el ser humano. Ese sentimiento que lleva el vallenato por dentro”.

- LA PARRANDA A LA QUE NO LLEGÓ Antonio ‘Toño’ Salas llegó a Barranquilla el pasado 13 de diciembre, invitado por el político Eugenio Díaz (en la foto, junto a la esposa y la hija de Salas), quien todos los años organiza con la Fundación Convergencia Civil una parranda vallenata para recaudar fondos para desplazados por la violencia y soldados mutilados.

La parranda se llevó a cabo el pasado viernes.

Salas viajó a la capital del Atlántico acompañado de su inseparable hijo Antonio Salas Negrete.

Pero desde la misma llegada a la terminal de transporte el acordeonero, compositor y verseador vallenato presentó quebrantos de salud que hicieron necesario su traslado a la Clínica de la Policía Nacional, pero debido a su grave estado fue trasladado a la Clínica Soumedic, donde permaneció hasta su muerte.

Con la voz entrecortada y embargado de tristeza, Antonio Salas definió a su padre como “un hombre noble, trabajador, inquieto. Fue un juglar vallenato, un pilar fundamental para el folclor del país”.

El cuerpo de Salas fue trasladado ayer a Valledupar, donde hoy será sepultado.

‘CAMPO FLORECIDO’ (Canción de Salas, Grabada por Jorge Oñate) Para visitar sus campos florecidos, hay que pasar una sabana muy extensa.

Ando en busca de mi negra que se ha ido y se llevó un ramo de flores en la cabeza.

Tengo que seguir la huella de mi amada, la que se internó en los campos florecidos.

No importa pasar un tiempo en la montaña, hasta conseguir lo que se me ha perdido.

Coro Adiós morena de mi vida, adiós morena de mi alma, si te vas de por aquí tú vas tranquila, si te vas de por aquí, me parte el alma.

Ando en busca de mi negra que se fue, me dejó llorando triste por su amor.

A donde alcance a mirar el ramo de flores, entonces me alegraré porque la encontré.

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