ALBERTO BETANCOURT UN PAISA CONCENTRADO

ALBERTO BETANCOURT UN PAISA CONCENTRADO

Sin rodeos, va de grano en grano. Como cuando regresó de Estados Unidos en 1958 y se trajo unas semillas de sorgo, las primeras que llegaron a Colombia. Allá se especializó en ingeniería de la industria animal. Antes se había graduado de ingeniero agrónomo en la Universidad Nacional de Medellín.

29 de octubre 1990 , 12:00 a. m.

Así, su campo ha sido la industria de alimentos para animales. Pero, primero probó la burocracia. Fue jefe de investigaciones especiales en el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) de Palmira. Luego, gerente de la compañía agroindustrial Hernando Caicedo, con sede en Cali.

En esa ciudad se casó con Olga Hurtado, con quien tiene cinco hijos, y se volvió hincha del Deportivo Cali.

Luego saltó a la gerencia nacional de ventas de Purina y posteriormente se convirtió en el gerente de la planta de concentrados de la compañía Quaker, en Cali.

Sinembargo, su profesión lo llevó a inclinarse por la avicultura. Tuvo granja de pollos y ponedoras en el Valle y fue productor de sorgo en el Tolima.

Hoy es uno de los gestores del proyecto de ley sobre la creación del Fondo Avícola Nacional, presentado hace más de una semana al Congreso de la República. También está empeñado en hacer la unión --que está a punto de ser una realidad-- de las dos asociaciones avícolas: Fenavi y Asohuevo.

Para ello, muchos lo consultan. Como cuando estaba en el colegio de los Hermanos Cristianos, donde cursó primaria y bachillerato. Sus compañeros de estudio lo rodeaban para que les enseñara matemáticas, álgebra, física o química.

Es desabrochado para hablar, vestir y actuar. Alberto Batancourt Osorio nació hace sesenta años en Medellín, en la intersección de las calles Córdoba y Vélez.

Es, claro, un lector de las publicaciones agrícolas que le llegan a su oficina en la presidencia de la Federación Avícola Colombiana. También, de las policiacas. Es más, tiene una enciclopedia completa sobre los crímenes más famosos del mundo.

En sus épocas mozas fue bebedor, fumador (tadavía lo es), rumbero y buen jugador de fútbol. Era bravo para bailar pasodoble y bambuco. Y eso que no le tocó la época de la salsa.

Ahora juega golf y se deleita con la música de Jorge Villamil, Silva y Villalba, José A. Morales y Arnulfo Briceño.

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