Mesías latinoamericano

Mesías latinoamericano

(EDICIÓN BOGOTÁ) HUGO CHÁVEZ Llenas las manos de dos fabulosos recursos –-petrodólares en una y en la otra el verbo vibrante– el Hugo Chávez del año 2005 parece haber encarnado su propia idea del nuevo líder latinoamericano, mesías pródigo en recursos y buenas intenciones; David de armas tomar ante el sorprendido Goliat norteamericano, al cual todavía no le lanza la verdadera primera piedra.

18 de diciembre 2005 , 12:00 a. m.

“Yo soy sólo una brizna de paja en el viento”, fue una de las primeras frases de Chávez que sorprendió a la opinión pública venezolana, que hoy ve cómo ese viento le ha dado alas hasta el punto de repartir, dadivoso, recursos y carisma por todo el continente: la compra de una refinería en Argentina, además de unos 800 millones de dólares en bonos de ese país; la entrega de 17,5 millones de dólares a hospitales uruguayos; el compromiso de abrir la economía venezolana para ingresar de lleno al Mercosur.

La lista, solo de este año, sigue: entrega de combustible a precios preferenciales a los barrios pobres del Bronx; la creación de “anillos energéticos” en el Caribe y América del Sur, impulsados con petróleo venezolano (con la respectivas promesas de enormes gasoductos); el compromiso de comprar naves y buques a España por más de 1.600 millones de euros, sin contar con el surtido ininterrumpido de petróleo a Cuba a cambio del servicio de entrenadores, médicos y algunos expertos en inteligencia.

¿Y los negocios con Estados Unidos? Intactos.

Sin duda amante y franco promotor de la integración latinoamericana –y de la visión de un mundo multipolar–, a sus movidas económicas suma la fogosidad de su discurso, que este año lo-gró una especie de consagración continental –para seguidores y detractores– con su intervención, de viva voz, en un estadio de Mar del Plata, mientras se celebraba la Cumbre de las Américas: “¡Voy a llevar la palabra de ustedes, de los pueblos, hasta la muerte! ¡Hasta la victoria, siempre!".

Entre el petróleo, los discursos y los viajes –un diputado de oposición asegura que el Presidente ha gastado 70.000 millones de bolívares (32 millones de dólares)–, Chávez no puede negar que le ha dado rienda suelta a su “vocación internacionalista”, como la calificado el analista Teodoro Petkoff.

Sin embargo, muchos en Venezuela se preguntan si los frutos de tal inclinación le serán útiles en el reto interno de las elecciones presidenciales de diciembre 2006.

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