‘Carla’, diseñadora del sexo

‘Carla’, diseñadora del sexo

(EDICIÓN BOGOTÁ) En esa vida de noche, a la que siendo niña fue a parar por una red de proxenetas, ‘Carla’ sacaba tiempo para tejer los vestidos diminutos que les vendía o regalaba a sus compañeras de oficio. De esa capa de humo de cigarrillo y tronar de copas en un prostíbulo emergió como una diseñadora de trajes para los momentos de alcoba.

18 de diciembre 2005 , 12:00 a. m.

Dando tumbos en esos días, ‘Carla’, hoy de 35 años, soñaba ser modista y aplicar lo que le enseñó su abuela Trinidad en una Singer, cuando no se había ido de su casa en Buga ni viajado a Cúcuta tras la promesa de un trabajo.

Hace cinco años una pareja de lesbianas le pidió vestidos de striptease.

Entonces, su esposo, un ingeniero sanitario que le ha dado dos hijas y la ayudó a ser bachiller, la animó a estudiar diseño. Y ella no pudo encontrar un nombre más diciente para su almacén en el norte de Cali: Indecente.

“A las niñas les aconsejo que no se vayan de su casa”, dice María Viviana Hidalgo cuando recuerda que a los 13 años estuvo atrapada un mes en una casa de citas de Cúcuta, de donde la sacó un hombre. A él, que vivía entre licor y drogas, lo mataron tres años después. Entonces ‘Carla’, como la bautizaron esos días, se fue a Cali.

‘Tiene talento’ Tenía 18 años cuando conoció a su esposo. Hizo su bachillerato y se graduó a los 25. Luego cursó siete semestres de diseño. “En las clases siempre preguntaba cuándo aprendería lencería. Mis compañeros, especialmente señoras, se sorprendían de ver que a todo le hacía huecos, porque yo estaba pensando en una moda fetiche”, dice Viviana.

Su supervisora en el programa de educación de adultos en Comfandi, Adriana Ríos, asegura que va bien: “Es muy auténtica y tiene talento. Hace diseños pensando en mujeres que quieren cubrir sus estrías y que el traje no pierda sensualidad”.

Viviana dio un salto a la moda cuando el dueño de 11 prostíbulos le encargó vestidos para sus chicas. Como diseñadora prefiere las telas de blondas, plumas de ganso de colores, lentejuelas, cueros y licras americanas. A ningún traje les faltan las aberturas. Crea pantalones cortos fáciles de quitar -‘Entrega inmediata’– con cremallera por delante. Y de un metro de tela y su imaginación saca hasta dos vestidos.

Este año, con su ropa Indecente, participó en cuatro ferias de la moda. En una mostró una ‘Mamá Noel’ muy lanzada.

Algunos podrán escandalizarse. Pero el sexólogo Luis Alberto Montejo explica que la ropa fetiche no puede considerarse una perversión. “Es una expresión sexual. Todos las tenemos, en menor o mayor grado. Son estímulos”, dice.

Y Viviana, o ‘Carla’, no le pone misterios a confesar que le gusta hacer diseños para mujeres que quieren ser atractivas, pero que prefiere trabajar para las que viven de la noche, para las “que han pasado por historias berracas y no dejan de ser buenos seres humanos. Es que por ellas me gané la fama”.

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