Elogio del mínimo

Elogio del mínimo

(EDICIÓN BOGOTÁ) En economía soy tan fuerte como el presidente Uribe en lo social. Pero de puro sentido común y de justicia me parece que el aumento de 6,95 por ciento del salario mínimo, 883 pesos diarios, 26.500 para una familia al mes, es una generosidad del Gobierno. Algo jamás pensado y visto. Los empresarios y el Gobierno han hecho un sacrificio sin precedentes. Sé que muchos dejarán de tomarse su whisky, solo para que sus trabajadores tengan cómo adornar con cuajada su agua de panela o echarse su pollito asado. Merecen una estatua, como mínimo.

17 de diciembre 2005 , 12:00 a. m.

Sería un desatino pensar que estos 6,95 punticos tengan algo de politiquería o de intención electoral. Este es un acto de corazón grande del Presidente-candidato, que había dicho que el aumentico tendría que ser generosito. Todo se ha cumplido, tutaina tuturumaina. Ahora sí a gastar. Los del mínimo, boyantes, pueden celebrar la Navidad en grande. Inclusive invitar a un par de desplazados o de los miles del sector informal a cenar con tamales y vinito. Y llenar las copas dos puntos por encima de la inflación proyectada, pues tienen 26.500 pesitos más, que nunca se soñaron.

Viva Colombia.

Estaban equivocados quienes pensaban que el Gobierno y los empresarios aplicarían el refrán de que “lo poco agrada y lo mucho enfada”. Los trabajadores deben agradecer de antemano grande que el tener trabajo ya es más que suficiente, como expresan con humor algunos neoliberales que ganan pobremente entre 15 y 20 millones de pesos al mes.

Trabajar, trabajar y trabajar, por lo que le quieran dar es un deber patriótico, porque “en esta vida caduca el que no trabaja no manduca”. ¡Oh sapiencia suma del Dios soberano / que a nivel de un niño te hayas rebajado, / oh divino infante, ven para enseñarnos / qué hacer con tanta plata del nuevo salario.

Se les fue la mano. Pero, en aras de la igualdad, de una mejor distribución de la riqueza, de una vida más digna para el trabajador, así se desajuste en algo la productividad laboral, bienvenidos los 883 pesos diarios. Que tienen pequeños riesgos. Por ejemplo, que los del mínimo se desboquen a ahorrar y al final del año les dé por viajar a la Costa, y que los ministros, el doctor Luis Carlos Villegas y los empresarios no encuentren cupo en los aviones ni en los hoteles. Pero es bueno que se encuentren en la playa, que compartan carpa, que brinden. Y que el del salario mínimo, con todo su poder adquisitivo de los 26 mil pesitos al mes, le pueda decir al patrón: “Del débil auxilio, del doliente amparo (…), mi constante amigo, mi divino hermano”. Qué lindo país.

Es que esos 26.500 pesitos al mes son un escándalo. Lo han dicho economistas reputados. Era injusto, pues les habían aumentado un escaso 25 por ciento a los altos funcionarios del Estado. Que, a mi modo de ver, también fue poco, porque ellos habían perdido poder adquisitivo. ¿Qué pueden hacer con 18 millones de pesos al mes, con los clubes tan costosos como están? Bien que les dieran esos cuatro salarios máximo extras al año y por siempre a los secretarios de las comisiones del Congreso, a los asesores presidenciales, a los gobernadores y alcaldes, a los magistrados... En estos casos no peligran la inflación ni el crecimiento de la productividad. En cambio, con los del mínimo sí. Es que la pobreza es tanta... O era, porque, después de este aumentazo, el país cambió. “Ábranse los cielos y llueva de lo alto / el salario mínimo como riego santo. Ven salvador nuestro, por quien suspiramos, / ven, te reelegimos, ven, no tardes tanto.”

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.