¿Por qué no aplicar un poco de justicia?

¿Por qué no aplicar un poco de justicia?

(EDICIÓN BOGOTÁ) Los economistas que afirman que el salario mínimo tuvo un incremento excesivo se basan en una teoría según la cual si el salario se ubica por encima de las condiciones de equilibrio del mercado se producirá un exceso de oferta, léase desempleo, pues más personas estarán incentivadas a ese precio a buscar trabajo y menos empresarios dispuestos a pagar esa remuneración.

17 de diciembre 2005 , 12:00 a. m.

Los empresarios serán conducidos a reducir el nivel de mano de obra que contratan, es decir, mientras más alto sea el salario mínimo más desempleo existirá en la economía. Pero, en las condiciones actuales, ¿los empresarios serán tan mecánicos, como sugiere el modelo, para reducir la mano de obra contratada, si el incremento de la productividad no compensaría, en un ambiente que ellos mismos han caracterizado como de ventas crecientes, para producir un mayor volumen? Este modelo supone que la economía se encuentra bajo competencia perfecta y libre asignación de los recursos, elementos que en la vida real prácticamente no existen. No podemos basar las decisiones de política económica solo en modelos abstractos y ahistóricos. Aquí el asunto es de justicia social. Sugiéranle al presidente de la Andi que viva un mes con solo 408.000 pesos más subsidio de transporte, a ver si alcanza a sobrevivir cinco días. La justicia social se esgrime en época electoral, pero se pierde cuando se habla de incrementos salariales. Prueba de ello fue la propuesta de tener en cuenta, en el momento de la negociación salarial, la revaluación, que tendría un efecto negativo, pero ¿en las épocas de devaluación algún empresario sugirió tenerla en cuenta? A la ley le faltan dientes, pues cualquiera que trabaje 48 horas a la semana o más no debería obtener una remuneración por debajo del mínimo. En los estratos bajos son comunes las historias de trabajo diario, incluidos dominicales y festivos, por más de ocho horas con un pago inferior. En los mejores casos pagan el mínimo sin el auxilio de transporte, y el empresario no paga los aportes de salud o pensión, pero realiza los descuentos respectivos, y mucho menos paga aportes parafiscales. A ver si el Ministerio de la Protección Social se moviliza y sus funcionarios se despegan de sus escritorios.

Puede que el salario mínimo, en las condiciones actuales del mercado de trabajo, esté por encima del salario de equilibrio, pero que los economistas no olviden que uno de los motores del crecimiento de la economía está fundamentado en el incremento de la demanda agregada, de la cual el principal componente es el consumo de los hogares. El país no puede esperar crecer solo por medio de las ventas al exterior; el componente interno es fundamental. Es hora de que los empresarios compartan las ganancias con aquellos que las hacen posibles.

Finalmente, es necesario tener presente que el IPC también se mide para tres rangos de ingreso, alto, medio y bajo, y se ha observado que desde 1998 el mayor incremento ha ocurrido en el IPC para los individuos de ingresos bajos; entonces, ¿por qué no aplicar un poco de justicia redistributiva? * Economista de la Universidad Nacion al

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