Vaivenes del salario mínimo:hoy como hace 30 o 40 años

Vaivenes del salario mínimo:hoy como hace 30 o 40 años

Hace unas semanas, el precandidato liberal Horacio Serpa Uribe, pensó, en voz alta, sobre doblar el salario mínimo en cuatro años, lo cual fue interpretado como una gesto populista con el objetivo de ganar votos. (VER GRAFICA: INCREMENTO SALARIO MÍNIMO E INFLACIÓN)

16 de diciembre 2005 , 12:00 a. m.

Unos días después, el presidente Uribe habló que el aumento debía ser generoso, lo cual nuevamente fue interpretado como una idea de campaña, pese a la alta popularidad del mandatario.

Si esas ideas de Serpa y Uribe hubiesen sido hechas hace 30 o 40 años, recibirían el rechazo rotundo de los sindicatos de trabajadores por ir en contra de la clase trabajadora.

Por ejemplo, a comienzos de los años sesenta o setenta, no se necesitaba un cuatrienio para incrementar en un ciento por ciento el salario mínimo.

El primero de mayo de 1960 fue fijado en 198 pesos y en enero de 1963 ya estaba en 420 pesos, esto es, un aumento nominal de 162 por ciento.

El entonces ministro de Trabajo, Belisario Betancur, fue criticado por ser en buena parte el responsable de ese ‘desproporcionado’ ajuste que según los economistas de la época - al igual que dicen ahora- resultaba inflacionario.

Años más tarde, siendo presidente de la República, Belisario ratificó su idea al hacer famosa la frase de “prefiero sacar cero en política monetaria y cinco en política social”.

Pero no solo fue en esa época en que se dobló el salario mínimo en un tiempo relativamente corto.

En noviembre de 1974, comenzando el mandato de López Michelsen, el salario mínimo era de 1.200 pesos y ya en mayo de 1978 era de 2.430 pesos, un incremento del cien por ciento en menos de cuatro años.

En este último período hubo una fuerte inflación atribuida a una gran bonanza de los precios internacionales del café, que tuvo efectos negativos sobre el ingreso de la gente, lo que condujo a presiones o protestas de los trabajadores para que se mejorara el salario.

El gobierno de López, que tenía como lema el “Mandato claro”, fue calificado por los sindicalistas como el “Mandato caro”, debido a la alta inflación.

La bonanza cafetera de ese momento (el precio internacional llegó a 3,20 dólares/libra) fue transferida en buena parte a los productores. La carga alcanzó un precio de 7.300 pesos, esto es, que con ese valor se podía pagar tres veces el mínimo.

Hoy la carga de café está en unos 435.000 pesos, cifra igual al salario mínimo más el subsidio de transporte, pero el precio del grano escasamente pasa de un dólar.

Hasta finales de los años ochenta, el ajuste salarial estaba en función de la inflación del año anterior y generalmente el aumento estaba por encima varios puntos, pues se consideraba que de esta forma los trabajadores recuperaban la capacidad de compra perdida y tenían ‘algo más’ para mejorar su condición de vida.

Pero desde comienzos de la década de los noventa, los tecnócratas promovieron la idea de que la inflación era en parte un asunto de expectativas y que el aumento del salario debía estar en función de la inflación esperada, con la idea de ‘desinflar’ esas expectativas.

Teniendo en cuenta que desde la creación de la junta del Banco de la República siempre se establece una meta de inflación inferior a la registrada en el período anterior, para ‘curarse en salud’ el ajuste salarial tiene un componente de ‘generosidad’ que ahora se llama aumento por productividad, que en sentido estricto es muy difícil de medir.

Por ejemplo, para el 2006 la meta de inflación es 4,5 por ciento y el aumento salarial será de 6,95, casi 2,5 por ciento por encima del costo de vida esperado, porcentaje que se atribuye a la mayor productividad de los obreros, cosa poco creíble por ser su trabajo no calificado.

Las ideas de Uribe y Serpa no son bien vistas por los economistas modernos...lo mismo que hace 30 o 40 años.

y chocolate que en 1998, pero menos carne de res., Hace unas semanas, el precandidato liberal Horacio Serpa Uribe, pensó, en voz alta, sobre doblar el salario mínimo en cuatro años, lo cual fue interpretado como una gesto populista con el objetivo de ganar votos.

Unos días después, el presidente Uribe habló que el aumento debía ser generoso, lo cual nuevamente fue interpretado como una idea de campaña, pese a la alta popularidad del mandatario.

Si esas ideas de Serpa y Uribe hubiesen sido hechas hace 30 o 40 años, recibirían el rechazo rotundo de los sindicatos de trabajadores por ir en contra de la clase trabajadora.

Por ejemplo, a comienzos de los años sesenta o setenta, no se necesitaba un cuatrienio para incrementar en un ciento por ciento el salario mínimo.

El primero de mayo de 1960 fue fijado en 198 pesos y en enero de 1963 ya estaba en 420 pesos, esto es, un aumento nominal de 162 por ciento.

El entonces ministro de Trabajo, Belisario Betancur, fue criticado por ser en buena parte el responsable de ese ‘desproporcionado’ ajuste que según los economistas de la época - al igual que dicen ahora- resultaba inflacionario.

Años más tarde, siendo presidente de la República, Belisario ratificó su idea al hacer famosa la frase de “prefiero sacar cero en política monetaria y cinco en política social”.

Pero no solo fue en esa época en que se dobló el salario mínimo en un tiempo relativamente corto.

En noviembre de 1974, comenzando el mandato de López Michelsen, el salario mínimo era de 1.200 pesos y ya en mayo de 1978 era de 2.430 pesos, un incremento del cien por ciento en menos de cuatro años.

En este último período hubo una fuerte inflación atribuida a una gran bonanza de los precios internacionales del café, que tuvo efectos negativos sobre el ingreso de la gente, lo que condujo a presiones o protestas de los trabajadores para que se mejorara el salario.

-La misma leche y chocolate, pero menos carne.

A partir del primero de enero de 1998, el salario mínimo fue fijado en 203.826 pesos, con un aumento de 18,5 por ciento frente al anterior y una inflación causada de 17,7 por ciento.

Ese nivel salarial es casi la mitad del que acaba de fijarse para enero de 2006 de 408.000 pesos, 6,95 por ciento más que el vigente en el 2005.

En el 98, una bolsa de leche valía 700 pesos y hoy vale alrededor de 1.400 pesos, esto es, en ese momento como ahora el salario sirve para comprar las mismas 291 bolsas de leche.

El mismo ejercicio se puede hacer para otros productos de la canasta familiar básica del obrero como el chocolate, los huevos y el arroz, aunque en este último producto su precio ha variado en más del cien por ciento durante el período.

Pero el relativo mantenimiento de la capacidad de compra no es generalizada.

Con el salario mínimo de hoy se puede comprar menos carne de res que hace ocho años, pero en cambio rinde más si se compra muslos de pollo.

El pasaje en bus ejecutivo ha subido menos que el salario mínimo, lo que no se da en el caso del colectivo. En ese tiempo, no había TransMilenio.

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