El debate económico

El debate económico

Confiemos, eso sí, que el debate se concentre en las propuestas que se tengan para sacar a Colombia de su compleja situación. Importante que así suceda, teniendo en cuenta que nos hallamos en un proceso electoral que culminará eligiendo a los miembros del nuevo Congreso de la República y al Presidente que habrá de gobernar el próximo período presidencial. La tarea, tanto del futuro Jefe del Estado como del nuevo Congreso Nacional, será de gran responsabilidad, no sólo por la situación interna sino por la posición que adopte el país frente a las consecuencias que acarrea un entorno internacional lleno de incertidumbres en campos de trascendencia mundial.

15 de diciembre 2005 , 12:00 a. m.

En el acto de entrega de los premios PORTAFOLIO 2005, le escuché al presidente Alvaro Uribe una intervención muy bien estructurada sobre los resultados de su gestión económica en este año que termina. Informó que el crecimiento de la economía será alrededor del 5 por ciento, que el desempleo bajará al 10 por ciento y que el consumo interno aumenta, y que comienza a recuperarse el de los hogares -que venía decayendo. Son buenas noticias. No obstante, en el caso del empleo, preocupa seriamente el creciente sub- empleo que está alrededor del 35 por ciento. Pero lo que más me llamó la atención, además de su afirmación “que es mucho lo que queda por hacer”, fue su implícita preocupación por la reinversión productiva, que se deduce de su propuesta de establecer una tarifa de renta del 28 por ciento cuando se reinviertan las ganancias en proyectos productivos generadores de empleo y renta.

Una reestructuración del régimen impositivo es elemento fundamental de una estrategia que nos saque de las dificultades actuales. Se impone una distribución equitativa de la riqueza y los ingresos. Y no se trata de acabar con los ricos. Por el contrario, lo que el país necesita es que haya más ricos para lo cual se requiere que los actuales reinviertan sus utilidades en el país, en proyectos que amplíen la capacidad productiva y creen nuevas oportunidades para nuevos empresarios. Así, todos se benefician, principiando por ellos. Asimismo, se beneficia la fuerza laboral por el empleo remunerativo que se genera. Necesitamos que los ricos lo sean por el trabajo honesto, la dedicación y las capacidades innovadoras y empresariales de las personas. No más ricos al amparo de los privilegios que establece el propio Estado, ni a la sombra de actividades delictivas. Pero, evidentemente, para que la estrategia tenga pleno éxito y logre sacarnos de la situación actual, se necesita, además, acabar con la corrupción y la violencia, y lograr la paz y la convivencia pacífica de los colombianos.

Roberto Arenas Bonilla Ex embajador de Colombia en Bruselas

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