LA PRINCESA ESTÁ TRISTE...

LA PRINCESA ESTÁ TRISTE...

05 de octubre 1990 , 12:00 a. m.

Sobre la pequeña corte de Mónaco, un principado que más parece de cuentos de hadas, si no fuera porque la tragedia ronda sobre él con una periodicidad tétrica, ha caído nuevamente la desgracia. Esta vez ha sido la princesa Carolina, cuya historia amorosa sirvió de tema cotidiano a la llamada prensa del corazón durante mucho tiempo, quien está de luto y llora por su esposo, el italiano Stefano Casiraghi, muerto trágicamente en una competencia náutica.

La princesa está triste , como en el conocido verso de Rubén Darío. Pero en este caso ya se sabe por qué. La ronda fatal que se llevó a su madre en un accidente, ha regresado por el esposo de Carolina y ha llenado de luto al principado. En ocasiones la vida cobra muy pronto la alegría de la juventud y el prestigio internacional, así no sea sino entre el frívolo jet set. En el Palacio de los Grimaldi hay ahora festones negros y en sus salones no se escucha la música de las orquestas de moda.

También en estos diminutos países que ni siquiera ocupan un sitio importante en la geografía, como Mónaco, San Marino, Liechtenstein, Andorra, también hay cabida para la tragedia. Ella puede ser más dolorosa cuando aquella se ensaña con la juventud...

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