Osorio, nuevo gobernador

Osorio, nuevo gobernador

Fernando Osorio, del partido Liberal y quien era respaldado por el Polo Democrático Independiente (PDI), se convirtió ayer en el nuevo gobernador del Tolima. El anuncio lo hizo la Registraduría luego de contabilizar el 90 por ciento de los votos depositados en la jornada electoral de ayer.

12 de diciembre 2005 , 12:00 a.m.

Osorio logró una diferencia de 14.000 votos sobre su único rival, Óscar Barreto Quiroga, de origen conservador.

Con este triunfo, también fue derrotada la clase política tradicional del Tolima, representada por los senadores Luis Humberto Gómez Gallo y Carlos García Orjuela, y por el congresistas Emilio Martínez, quienes apoyaban a Barreto.

El nuevo mandatario, de 59 años, fue director del Comité Departamental de Cafeteros. Nació en Chaparral, intentó ser sacerdote, luego estudió economía y hoy es dueño de la emisora Ambeima Stereo.

Osorio dijo en campaña que el enfoque de su mandato será fundamentalmente social y prometió bajar el desempleo con alianzas internacionales. También quiere darle un impulso al sector agrícola.

El triunfo de Osorio se produjo en un jornada que marcó la abstención más alta en toda la historia del Tolima, y que ascendió al 78 por ciento.

El ausentismo de votantes llegó a tal punto que los jurados de votación, que estuvieron en las 2.234 mesas que habilitó la Registraduría, debieron ‘rebuscar’ temas de conversación para soportar las ocho horas durante la cuales se desarrolló la jornada democrática.

Incluso, muchos de ellos alternaron su trabajo de jurados de votación con los comentarios deportivos; por ello sobraron pronósticos y análisis sobre la final del fútbol colombiano.

“Creo que los dos candidatos no lograron cautivar a los ciudadanos y la estrategia de acercamiento a la comunidad planeada por sus asesores falló”, dijo Guillermo Alfonso Jaramillo, ex gobernador del Tolima.

En Ibagué, los alrededores de los puestos de votación fueron ocupados por los seguidores de ambas candidaturas quienes, hasta el último momento quisieron inducir a los pocos electores que salieron a votar.

Estas elecciones atípicas debieron convocarse porque el Consejo de Estado separó del cargo a Jorge García Orjuela, quien fue elegido como primer mandatario del departamento en octubre de 2003 para el periodo 2004-2007.

El fallo se justificó en que García estaba inhabilitado porque su hermano, Luis Fernando García, era gerente en el Tolima de la empresa estatal Minercol, y se desempeñó en esa labor precisamente cuando él era candidato.

Líos en tres veredas Los organismos de control como la Fiscalía y la Procuraduría recibieron múltiples quejas sobre presuntas irregularidades durante la elección.

Sin duda, la más particular fue la de una camioneta del Senado de la República que fue utilizada para transportar electores.

A pesar de ello, la elección del nuevo Gobernador transcurrió en calma en los 47 municipios del departamento en lo relacionado con el orden público, aunque hubo problemas en el trasladado de las mesas de votación de tres veredas a los perímetros urbanos de Alpujarra, Natagaima y Santa Isabel.

Un departamento en crisis: El nuevo Gobernador del Tolima, que ejercerá su cargo hasta diciembre del 2007, recibe un departamento sumido en una difícil situación económica.

Desde que entró en la Ley 550 (reestructuración de pasivos), el Tolima siempre ha tenido en las pensiones el desequilibro de sus finanzas. Por cada 100 pesos que gasta, 60 son para cubrir este rubro.

Los 3.278 pensionados le cuestan 2.849 millones de pesos mensuales y 39.734 millones anuales. Esto representa el 59 por ciento de los gastos de funcionamiento. El presupuesto estimado del departamento es de 67.264 millones de pesos.

La deuda pública alcanza los 89.000 millones de pesos y sus principales acreedores son el fondo Cisa S.A., con 45.731 millones; el Banco Popular, con 11.097 millones, y el Banco del Estado, con 8.265 millones de pesos.

Otro gran problema es la reestructuración de los 18 hospitales del nivel 1.

El costo de este proceso asciende a 12.000 millones de pesos, pero implica la salida de cerca de 250 empleados, entre médicos, enfermeras y personal administrativo. Ellos se suman a los 1.000 que han sido desvinculadas en los últimos dos años, en una región con altas tasas de desempleo en el país.

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