Juancho Cogollo vs. Bob Smith Dos agricultores, en Cereté (Córdoba) y Ralston (E.U.).

Juancho Cogollo vs. Bob Smith Dos agricultores, en Cereté (Córdoba) y Ralston (E.U.).

Juancho Cogollo es un agricultor que cultiva maíz en Cereté (Córdoba), región que representa el 42 por ciento del total de maíz tecnificado cosechado en Colombia y donde se obtiene el mayor rendimiento promedio por hectárea en el país: 5,5 toneladas. Este año, Juancho se gastó 2’288.360 pesos en cultivar una hectárea de maíz tecnificado. Su cosecha la recogió sin contratiempos a los cuatro meses, obtuvo un rendimiento de 5,5 toneladas y las vendió a 490 mil pesos cada una, lo que le generó un ingreso bruto de 2’695.000 pesos. Al restarle los costos de producción, a Juancho le quedaron 406.640 pesos libres.

12 de diciembre 2005 , 12:00 a. m.

Bob Smith es un agricultor de maíz en Ralston, Iowa (E.U.) que este año se gastó 920 dólares en cultivar una hectárea de maíz transgénico, con un rendimiento de 10,6 toneladas (el doble del promedio de Córdoba) y las vendió a 73,8 dólares cada una (precio bolsa de Chicago), para un total de ingreso bruto de 782 dólares. Al restarle los costos de producción, el señor Smith obtuvo una pérdida de 138 dólares. Pero resulta que el gobierno de Estados Unidos le dio a Smith un subsidio de 28 dólares por tonelada, es decir, 296,8 dólares por hectárea, lo que le permitió obtener una utilidad de 159 dólares aproximadamente. Esto sin incluir el subsidio por exportación de su maíz a Colombia. En pesos colombianos (a una tasa de cambio de 2.274 pesos por dólar), el señor Smith se gastó 2’092.080 pesos en cultivar la hectárea de maíz, vendió las 10,6 toneladas en 1’778.268 pesos, lo que le significó una pérdida de 313.812 pesos. Pero recibió en subsidio 674.923 pesos, lo cual le permitió tener una utilidad al final de 361.111 pesos en la hectárea cosechada.

A raíz de las discusiones que se han presentado en las negociaciones del TLC con E.U, Juancho se preguntaba la otra tarde: ¿qué pasaría con Smith, si yo tuviera una sembradora de precisión al precio que él la compra, si yo no tuviera que pagar un arriendo de 600 mil pesos por hectárea, si el ICA permitiera sembrar semilla de maíz genéticamente mejorada, si el Banco Agrario me prestara la platica a tiempo con intereses bajos, si las aseguradoras me vendieran un seguro contra riesgos climáticos y si me compraran el maíz a un precio justo y a tiempo? Mientras nuestro Gobierno no pueda otorgar subsidios ni impedir que Estados Unidos siga haciéndolo, solo nos queda corregir nuestras propias ineficiencias. Es con este espíritu de objetividad y de pragmatismo que los agricultores y gobiernos eficientes están sobreviviendo en el marco de un TLC, sacando ventajas de las oportunidades que dicho tratado ofrece. Ellos están prendiendo la lamparita en vez de seguir maldiciendo la oscuridad.

En Colombia, los importantes logros alcanzados en el agro han ocurrido más como consecuencia del empuje de productores visionarios del sector privado y de estímulos gubernamentales ‘de arranque’, que de los clásicos y permanentes instrumentos perpetuadores de dependencias del Estado.

* Ex asesor Comisión Nacional de Crédito Agropecuario

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