Celebración de los Derechos Humanos

Celebración de los Derechos Humanos

(EDICIÓN BOGOTÁ) Libertad de expresión, de asociación, de movimiento, de reunión y los derechos de elegir y ser elegido son algunos de los derechos fundamentales que están en juego en un proceso electoral. En el cual, además, se deciden pacíficamente y se dilucidan los desacuerdos que tenemos sobre el gobierno de una sociedad para concluir quién y para qué debe ejercer el poder de dirigirla, claro está, democráticamente. Es decir, con el debido respeto a las minorías y sin caer en la dictadura de la mayoría.

10 de diciembre 2005 , 12:00 a. m.

Es, pues, una celebración de los derechos humanos (así dice una organización europea) y un espectáculo de civilización y tolerancia.

La observación electoral que ejercen diferentes organismos internacionales –privados y multiestatales– es una señal clarísima de la preocupación que existe en nuestro tiempo por asegurar que los procesos electorales responden a cabalidad a las más altas pautas de respeto a estos derechos.

La observación electoral ha venido recorriendo un largo camino: desde aproximaciones ingenuas hasta las que se proponen ahora, más serias, más integrales, menos episódicas o casuales. Colombia no tiene nada que temer ante una observación bien realizada, bien estricta, sobre su proceso electoral. Y por eso debe estar abierta a invitar a los diversos grupos y entidades que efectúan –con mayor o menor fortuna– ese importante oficio.

Fracasé en mi intento de conseguir que dos universidades de Estados Unidos (la de Miami y la Florida International) respondieran a mi propuesta, hecha a comienzos del año, de ayudarnos constituir un mecanismo que nos permitiera hacer un seguimiento de un aspecto específico, pero vital, de este proceso electoral: si había o no real competencia política en aquellas regiones que se dice están más permeadas por la influencia de los paramilitares; si había o no un ambiente de libre debate, desprovisto de cualquier tipo de intimidación o violencia.

Les corresponderá a los observadores internacionales tomar en cuenta situaciones como la mencionada y, claro está, todas las que son propias de una observación sofisticada producto de una presencia oportuna y no de última hora. Con un conocimiento del marco jurídico y de la administración electoral; del comportamiento de las fuerzas de seguridad (tradicionalmente ejemplar entre nosotros); de las características de la campaña; del diseño del tarjetón electoral; del día de la elecciones; del conteo de los votos; de la proclamación de los resultados, etc.

Recientemente se adoptó una Declaración de Principios para la Observación Electoral Internacional y un Código de Conducta que deben cumplir los observadores (27 de octubre del 2005). Ojalá se continúe avanzando en el perfeccionamiento de este mecanismo porque, así, se irá mejorando la calidad de la democracia en el mundo

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