'Hay que bancarizar a los pobres: BID'

'Hay que bancarizar a los pobres: BID'

Germán Duque Especial para PORTAFOLIO El presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, BID, el ex embajador y ex ministro colombiano, Luis Alberto Moreno, acaba de completar dos meses en el importante cargo.

08 de diciembre 2005 , 12:00 a. m.

Mañana estará en Medellín en la reunión de cancilleres y ministros de Energía de Centro América, México y Colombia, en el marco de la integración energética de la región.

En varias oportunidades Moreno se ha referido al tema de la pobreza en América Latina, como una de las prioridades del organismo.

Sobre las políticas que se pregonan desde Washington, la pérdida de apoyo político a los tratados de libre comercio en Estados Unidos, la extrema pobreza, el proceso de desarrollo económico en América Latina y el papel que deben jugar gobiernos y sectores como el financiero para enfrentar los problemas de la región, el funcionario concedió una entrevista a PORTAFOLIO.

El BID y otras instituciones multilaterales lideran la lucha contra la pobreza. ¿Cuál cree usted que debe ser el énfasis para mejorar las condiciones de bienestar de amplios núcleos de población?.

Una lección que han aprendido estas instituciones en los últimos años es que no hay una receta única para superar los históricos rezagos económicos y sociales de América Latina y el Caribe. Si bien hay ciertos grandes principios, como la necesidad de mantener la estabilidad macroeconómica, promover el crecimiento y hacer gasto público focalizado y de calidad, la pobreza es un fenómeno con múltiples dimensiones que deben atacarse desde múltiples flancos.

Bajo esa perspectiva, ¿a qué áreas dará prioridad el BID? .

A grandes rasgos, en materia de combate a la pobreza el BID está apoyando programas de protección social, inversión en capital humano, generación de ingresos y calidad de vida para los segmentos de la población más desamparados. Los objetivos son, entre otros, reducir el impacto de las crisis económicas en los pobres, proveer servicios eficientes y de buena calidad en educación, salud y agua potable, multiplicar sus opciones de trabajo, ampliar el acceso a la vivienda, al crédito y a otros servicios financieros, prevenir la violencia y eliminar las barreras físicas y sociales entre sus barrios y las ciudades formales.

¿No cree usted que se trata de herramientas que poco han aliviado el problema, pues la pobreza latinoamericana sigue campante y es además alarmante?.

La pobreza puede combatirse efectivamente con programas bien diseñados, bien ejecutados y bien evaluados. En años recientes el BID ha respaldado una cantidad de programas de subsidios condicionados como Oportunidades en México, Familias en Acción en Colombia o Bolsa Familia en Brasil.

Estos programas, que llegan a millones de hogares indigentes, buscan asegurar que las familias mantengan a sus hijos en la escuela, acudan a controles médicos y mejoren la nutrición de futuras madres, bebés e infantes. Para ilustrar los resultados, las evaluaciones de Oportunidades han hallado que contribuyó a reducir los niveles de pobreza en México incluso durante la recesión ocurrida entre el 2000 y el 2002. Otras evaluaciones han hallado resultados alentadores en materia de retención escolar, crecimiento de talla y peso en niños, reducción de casos de anemia.

Y hay otros impactos a plazos más largos, como la valorización del papel de las mujeres en sociedades muy tradicionales, o la eliminación del retraso por malnutrición en millones de niños, quienes probablemente tendrán otro rendimiento en la escuela. Estamos apoyando programas similares en Honduras, Nicaragua, El Salvador, Panamá, Perú y Argentina.

No obstante, da la impresión que desde Washington se sigue prácticamente un único concepto: libre empresa y libre comercio, ¿usted qué piensa?.

No hablo por los Estados Unidos, pero creo que esa es una lectura parcial de la realidad. En la política estadounidense hay una gran variedad de opiniones sobre el papel que debe cumplir el Estado, tanto en la economía como en la sociedad, aunque hay consenso sobre la importancia del mercado como entidad coordinadora de la actividad productiva y financiera.

En el gobierno actual suelen prevalecer las posiciones a favor del libre mercado, pero no hay que perder de vista que los tratados de libre comercio han perdido apoyo político en este país, como quedó demostrado recientemente en el debate por el Cafta y el que seguramente suscitará un acuerdo con los países andinos. Sin embargo, en los Estados Unidos suele manifestarse una mayor confianza en el libre mercado que en otras naciones industrializadas, probablemente debido a los réditos que le ha rendido a esta sociedad, que se precia del dinamismo de su economía.

En América Latina, con tasas altas o medianas de crecimiento -con algunas excepciones- los pobres siguen ahí. ¿Qué hace falta ?.

El crecimiento económico es, sin duda alguna, un elemento necesario para reducir la pobreza, pero no suficiente. Los países más exitosos en materia de reducción de la pobreza en nuestra región, como Chile y México, tienen políticas muy efectivas de redistribución del ingreso a través de programas que concentran sus beneficios en las personas más pobres y vulnerables de su población.

Al mismo tiempo se esfuerzan por mantener la estabilidad económica y la disciplina fiscal, creando mejores condiciones para la inversión privada y evitando la inflación, que es el peor impuesto para los pobres.

Más de 50 millones de potenciales usuarios entre microempresarios e individuos, están por fuera de las corrientes del crédito. ¿Cómo hacen para madurar y crecer, pues también se dice que es allí donde están las posibilidades de empleo?.

Cuando hablamos de inclusión social generalmente nos referimos al acceso de grupos tradicionalmente marginados a servicios sociales básicos como la educación, la salud y el agua potable.

En materia de acceso al crédito para la microempresa, hay que explorar distintas alternativas. Una de las que más promete es involucrar a la banca comercial en las microfinanzas, dada su capacidad para masificar servicios.

Para ello los bancos deben desarrollar las tecnologías apropiadas que les permitan llegar a ese segmento.

Esto implica reducir el costo de analizar y administrar cada operación, que es sumamente alto en comparación con los créditos a las grandes empresas.

Pero no es imposible. Hay grandes bancos que ya operan en el segmento micro, ya sea a través de filiales o mediante acuerdos con instituciones microfinancieras.

Usted le acaba de pedir un mayor compromiso a la banca. ¿A qué se referirió especificamente? .

La banca latinoamericana no funciona en un vacío. Muchas veces la misma legislación que busca defender a los consumidores actúa como un freno. Por ejemplo, por proteger el patrimonio de los pequeños productores rurales, en algunos países las leyes prohíben la utilización de pequeñas parcelas como garantías crediticias.

Como resultado, el pequeño agricultor no puede usar ni siquiera parte de su propiedad como garantía. En otros países resulta casi imposible ejecutar una hipoteca porque la legislación favorece a los deudores.

Como resultado, los bancos no otorgan préstamos hipotecarios. Otros países ponen techos a las tasas de interés. Como resultado, aparecen comisiones y cobros que encarecen aún más el crédito. Aquí hay una responsabilidad de las autoridades públicas por crear condiciones que permitan que se desarrolle el sector financiero .

Las remesas se han converti do en otro tema de moda. ¿Es una panacea o solo una forma de supervivencia?.

Es claro que no son una panacea. Es más, en cierta medida las remesas reflejan la incapacidad para generar suficientes empleos y condiciones atractivas que retengan a los jóvenes que optan por emigrar. Pero también son resultado de la realidad económica y demográfica mundial.

Los países industrializados tienen necesidad de incorporar nuevos trabajadores a medida que su población envejece y sus tasas de natalidad decrecen. En la medida que persista esta demanda, sumada a los grandes diferenciales de ingresos entre países y regiones, continuará la inmigración.

Ahora, si bien muchos pobres emigran para hacer los trabajos más pesados por salarios mínimos, también hay personas con títulos universitarios que eligen emigrar. En algunos países de la región se trata más bien de un fenómeno de la clase media. Y si bien en muchos países la mayor parte de las remesas se destina al consumo diario, en otros se evidencia una considerable capacidad de ahorro e inversión. La clave está en crear opciones para que estos flujos les permitan a estas familias mejorar su calidad de vida en una forma más duradera.

¿Cómo hacer para que el crédito sea más fluido y más productivo socialmente? ¿Se necesitan regulaciones legales?.

Tratándose de gobiernos democráticos, ciertamente están en su derecho. La pregunta es si el crédito dirigido realmente rinde los resultados esperados.

Uno puede comenzar con las mejores intenciones y terminar con préstamos otorgados por motivos políticos, creando oportunidades para la corrupción.

El crédito también puede perjudicar si quien lo toma no tiene capacidad para repagar. Y si se perdona una deuda a quien no puede pagar se perjudica a quien sí cumple con sus compromisos.

Estos programas deben diseñarse cuidadosamente para evitar consecuencias contraproducentes. Puede resultar más provechoso algún tipo de subsidio indirecto, como un fondo de garantías, que permita reducir el costo del crédito, o fomentar el desarrollo de servicios financieros como el leasing, el factoraje o los warrants para las micro, pequeñas y medianas empresas, que sean urbanas o rurales.

¿Es lo que se llama ‘bancarización de las mayorías’? .

La apertura del sistema financiero a las grandes mayorías puede ser una de las mejores políticas para combatir la pobreza. Muchos de sus lectores seguramente tienen acceso a cuentas bancarias, tarjetas de cajero automático, ahorros para la pensión, préstamos personales, hipotecas para vivienda.

Muchos harán sus transacciones por Internet desde sus propios hogares, a la hora que más les conviene. Los pobres no tienen estas ventajas. Tienen que guardar su dinero bajo el colchón, tienen que hacer fila para pagar sus cuentas, tienen que trasladarse a la sucursal bancaria en horas de trabajo para hacer sus trámites, tienen que pagar intereses exorbitantes para comprar a plazos. Y construyen sus casas de a una bolsa de cemento por vez.

El acceso al sistema financiero le brindaría a millones y millones de familias opciones y herramientas para empezar a acumular un patrimonio personal.

¿Hay un mayor riesgo delos bancos al prestarle plata a los pobres?.

Uno de los principales factores que inhibe la expansión del crédito en América Latina es la falta de información confiable sobre los posibles sujetos de crédito.

Sin esa información, es imposible que un banco otorgue crédito en términos y plazos razonables. Mientras más difícil o costoso resulte conseguir tal información, mayor va a ser la reticencia de las instituciones financieras.

Por eso una de las políticas más útiles es alentar la creación de agencias calificadoras de riesgo y burós de crédito que se especializan en acumular el tipo de información que necesitan las instituciones financieras para evaluar la capacidad de crédito.

Habiendo dicho esto, quiero agregar que la experiencia de muchas instituciones de micro- crédito indican que por lo general los clientes más pobres son buena paga.

Hay mayores recursos de crédito e inversión para los países, pero no se siente el progreso social importante. ¿Cómo juegan aquí asuntos como la corrupción?.

La corrupción le resta eficiencia al gasto público y a la inversión privada. En la medida que se cierran los espacios de acción y se persigue a los corruptos, no sólo se liberan más recursos sino que mejoran los niveles de confianza. Si se combate la corrupción, se acaba la excusa para quienes eluden impuestos supuestamente para "no darle la plata al gobierno ladrón".

En cuanto al financiamiento multilateral, es una herramienta a disposición de los países miembros de estas organizaciones. ¿Sería mejor que no ingresen préstamos o inversiones externas? Muy pocos países han elegido esa alternativa, y sus niveles de vida distan de ser envidiables. A todo esto agregaría, que el desarrollo es un proceso largo de acumulación y que no ocurre de un día para otro.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.