Margarita se quedó sin novio

Margarita se quedó sin novio

(EDICIÓN BOGOTÁ) (OPINIÓN 1-22) Nada de política, me olvido de los antiuribistas radicales, los que andan culpando al presidente Uribe del fracaso futbolero de Millonarios, del invierno en París, del terrorismo en el Huila y de los trancones y aguaceros en Bogotá. Mi amiga Margarita está triste porque la zafó el novio y un novio en diciembre es necesario, así sea muy cansón. Ella es divorciada, gustadora, canta vallenatos, tiene 41 años, dos hijas y estaba feliz con su novio, un economista divorciado. Lo cuidaba con queridura japonesa, pero él la canceló.

07 de diciembre 2005 , 12:00 a. m.

Mala suerte la de Margarita. Ella no llegó a la cita, que era en un hotel del norte bogotano, calle 100, a las 3 de la tarde; llegó a las 5:30, él no estaba, se fue iracundo. Un moderno obispo mexicano, de Guadalajara, decía que las citas sexuales se cumplen aunque haya terremotos.

Margarita está sin novio y no irá a vacaciones a Cartagena a mostrar su cuerpo con 12 kilos menos. Ella no llegó a la cita por culpa del trancón y no tenía pila en el celular para avisar. El pobrecito, el burlado play-boy la esperó tres horas en el hotel. Pobre tipo, se leyó la única lectura a mano, una biblia que estaba en la mesa de noche. Por ese fallido programa pagó más de cien mil pesos y botó adrenalina y no fue a la oficina. No le llegó su Margarita, pero pagó veinte mil pesos de parqueadero y leyó la Biblia.

¿Quién le dañó el noviazgo a Margarita? El trancón, pero ella culpa a Peñalosa, Mockus y Lucho Garzón, que nunca ordenaron sacar de las calles miles de autos, buses viejos y busetas. Tenemos trancón de 7 de la mañana a 9 de la noche.

El talento manda, tengo la fórmula para acabar con los trancones en Bogotá: que trasladen las universidades Javeriana, Uniandes, el Rosario, Externado, Tadeo y Politécnico a Zipaquirá. Tendríamos veinte mil automóviles menos estorbando. Que el estudiantado coja bus en la autopista y goce el verde paisaje sabanero. Sumen, que sacamos cinco mil buses viejos. Ese sí es un programa de gobierno. Soy muy inteligente, tengo sensatez, pero no busco la Alcaldía de Bogotá.

Tenemos otra pesadilla, esas ambulancias que pitan rabiosamente sin necesidad, cuando no tienen paso. Muchas van vacías pero pitan para fastidiar. Trancones más sirenas ruidosas y aguaceros son un coctel explosivo que produce iras. No se lamenten mucho, la única que tiene derecho a lamentos es mi amiga Margarita, que se quedó sin novio, sin aguinaldo y sin viaje a Cartagena. Todo por un trancón interminable

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