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OBSERVATORIOS A LA MEDIDA

OBSERVATORIOS A LA MEDIDA

Los descubrimientos del más reciente de los observatorios que da vueltas a la Tierra, resultan satisfactorios y al mismo tiempo intrigantes para los astrónomos. Desde que comenzó a contemplar el universo de alta energía hace un año, el Observatorio Compton de Rayos Gamma de la NASA ha detectado cuatro nuevos cuásares de rayos gamma y más de 200 explosiones de estos enigmáticos rayos. Esa y otras intrigantes fuentes celestiales han emergido a medida que el Compton hace una cartografía de las alturas en la longitud de onda de los rayos gamma.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
23 de agosto 1992 , 12:00 a. m.

Por qué observar los rayos gamma? La fascinación con los rayos gamma dice Trevor C. Weeks, astrofísico y experto en rayos gamma del Observatorio Fred Lawrence Whipple proviene del conocimiento de que tales partículas están asociadas con algunos de los objetos más exóticos del cosmos: agujeros negros, estrellas de neutrón, supernovas, galaxias que explotan y cuásares, para mencionar solo unos cuantos.

Los rayos gamma nos informan acerca de los fenómenos de mayor energía en el universo dice. Mediante el estudio del extremo más alto del espectro electromagnético, podemos entender mejor cómo el universo se desarrolla y realizar exploraciones de física que no podemos duplicar en la Tierra (el espectro electromagnético se extiende desde las ondas radiales de baja energía hasta los rayos gamma de alta energía).

Debido a que los rayos gamma de fuentes cósmicas no penetran la atmósfera terrestre, excepto a energías extremadamente altas, esta ventana del universo se halla cerrada en su mayor parte a los observatorios terrestres.

Para detectar la amplia variedad de rayos gamma presentes en el espacio, el transbordador espacial Atlantis puso en órbita el Observatorio de Rayos Gamma Compton en abril del año pasado. El Observatorio Compton es el segundo de los grandes observatorios de la NASA en el espacio el telescopio espacial Hubble es el primero y ha trabajado bien desde el comienzo.

Con un peso de 17 toneladas, el Compton es también el observatorio científico más pesado jamás diseñado. Su órbita está a unos 400 kilómetros sobre la Tierra y es el primer equipo científico de un satélite con un sistema de propulsión recargable.

Debido a eso, la NASA está en condiciones de mantenerlo en el espacio mucho más que su mínimo tiempo de vida de dos años. Los astrónomos del Compton discutieron los primeros resultados, incluyendo detecciones de estallidos de cuásar y rayos gamma en la reciente reunión de la Sociedad de Astronomía de Estados Unidos, efectuada en Atlanta. El astrónomo Carl E. Fitchel, del Centro Goddard de Vuelos Espaciales de la NASA en Greenbelt (Maryland), describió el poder de cuatro cuásares misteriosos objetos similares a estrellas que emiten increíbles cantidades de energía, que el Compton determinó eran fuentes de rayos gamma.

La luminosidad o energía total emitida por esos cuásares dice Carl E. Fichtel es, aproximadamente, entre 10 y cien millones de veces la emisión total de rayos gamma de nuestra propia Vía Láctea.

No solo esos cuásares emiten un extraordinario flujo de rayos gamma, sino que cada fotón de estos rayos tiene una energía superior a los cien millones de voltios electrónicos, explicó Fichtel. En comparación, un ordinario fotón de luz visible tiene la energía de solo unos escasos voltios electrónicos e, incluso, el más poderoso fotón de rayos X tiene una energía de apenas un millar de voltios electrónicos.

Este increíble volumen de energía hace a los cuásares visibles a una distancia de 10.000 a 20.000 millones de años luz de distancia, casi en los márgenes del universo conocido.

Mientras el Compton observa a los cuásares en el espacio, Weekes y un grupo de colaboradores de Estados Unidos, Inglaterra e Irlanda, observan varios cuásares desde la Tierra con un par de inusuales telescopios de rayos gamma.

Pero mientras los hallazgos vinculados a los cuásares complacen a los astrofísicos, las detecciones de explosiones de rayos gamma les causan perplejidad.

Durante las dos últimas décadas, destellos o estallidos de rayos gamma que duran desde milésimas de segundo hasta decenas de segundo han sido detectados. Debido a que ningún hecho astronómico, tal como la explosión de una estrella, ha sido asociado de manera definitiva con esos fenómenos, su fuente original sigue siendo oscura.

Por ahora, el Compton ha registrado más de 200 explosiones de rayos gamma, dice Gerald J. Fishman, del Centro de Vuelos Espaciales Marshall de la NASA en Huntsville (Alabama). Los estallidos, sin embargo, parecen venir a la tierra uniformemente desde todas las direcciones, lo cual se hace difícil de explicar en términos de la teoría aceptada.

Esta ha sostenido que los estallidos son emitidos por procesos explosivos de muy densas estrellas de neutrón que giran a gran velocidad. Las mismas, como la mayoría de las estrellas, se hallan principalmente a lo largo del disco de nuestra Vía Láctea. Pero según Gerald J. Fishman las localizaciones de los estallidos no muestran tal agrupamiento.

Fishman ofreció tres posibilidades: fuentes de estallidos, tales como estrellas de neutrón, pueden hallarse en un halo que rodea la protuberancia central de la Vía Láctea. Pero ellas deben estar a 150.000 años luz del centro de la galaxia, mucho más lejos de lo que se extiende el halo, de acuerdo con los astrofísicos.

Las fuentes podrían también ser objetos previamente desconocidos, situados en los márgenes del sistema solar, pero eso parece improbable. O las explosiones pueden provenir de objetos fuera de nuestra galaxia, diseminados a través del universo.

Se espera que el Compton concluya su cartografía del cielo en el último trimestre de este año. Los astrofísicos usarían entonces los mapas para estudiar, en mayor detalle, los misterios de esos estallidos de rayos gamma, dice el doctor Setephen P. Maran, del Centro de Vuelos Espaciales Goddard, de la NASA.

El Observatorio Compton de rayos gamma está abriendo nuevas perspectivas de los procesos de alta energía en el universo. Y, como resulta habitual en esta empresa, los descubrimientos más apasionantes serán los que uno menos espera. Copyright 1992. Servicio Noticioso del Instituto Smithsoniano. Distributed by Special Features-Syndication Sales.

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