CARLOS DE MENDOZA VARGAS

CARLOS DE MENDOZA VARGAS

Las virtudes de su vida no son aquellas que se aprenden sino aquellas que surgen de una larga tradición. Con él nacieron la gentileza y la generosidad, la honradez, la consagración y el desprendimiento, el don de la amistad y del servicio, la prudencia, la finura, el matiz, la elegancia de una vida sencilla. Así dotado, ocupó altas posiciones en el servicio público como Ministro de Estado, abogado de ministerios, encargado de la Alcaldía y contralor del departamento. En el ejercicio profesional se destacó como jurisconsulto, como hombre de consejo, como administrador de importantes empresas.

05 de noviembre 1991 , 12:00 a. m.

Su larga enfermedad, soportada con sereno valor, le permitió consagrarse a estudios que para él siempre fueron importantes como la historia y la tradición filosófica de las ideas liberales.

Sus amigos y familiares añoran el hogar, hoy vacío, que formó con Cecilia Hernández de Mendoza, y desde el cual él les consagró todo su afecto.

Merecen recordarse las palabras de Carlos Lleras Restrepo al referirse a él en la Nueva Frontera: De Carlos puede decirse que tenía una elegancia física que armonizaba perfectamente con su elegancia espiritual .

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