Así pelean los ex presidentes

Así pelean los ex presidentes

López está de pelea con Samper y con Uribe. Uribe no quiere nada con Gaviria ni con López. Serpa está en retirada de Samper, en tolerancia con Gaviria y en discordia con Uribe. Gaviria en cambio sí se habla con Samper y Samper dice que no quiere pelea con Uribe, ni con Gaviria, ni con Serpa.

04 de diciembre 2005 , 12:00 a. m.

Este es el mapa de las discordias entre quienes hasta hace poco conformaban el olimpo del otrora ‘glorioso Partido Liberal’. Aquí cada pleito esconde en sus entrañas una rencilla, un clavo por sacar. Y, como en la historia de la vieja Babilonia, parece que una maldición divina hiciera de la política una ‘Babel criolla’.

El último día que la cordialidad visitó confiada en el olimpo a los ex presidentes fue el 4 de abril del 2004. Ese día brumoso de invierno Samper persuadió a López y Turbay de que, para evitar la “polarización del país”, debían oponerse al proyecto de la reelección presidencial que hacía tránsito en el Congreso.

El pedido de los ex mandatarios de aplazar la discusión del proyecto buscaba en la práctica cerrarle el paso a Uribe.

Uribe reaccionó de inmediato. Al día siguiente, durante una reunión con congresistas en Palacio, filtró una información según la cual Samper había ido a despacho a intrigar sobre la extradición. Y como se acercaba el proceso de los Rodríguez Orejuela, algunos contertulios palaciegos interpretaron que los buenos oficios estaban por ese lado.

Samper respondió aconsejando que cuando alguien fuera a hablar con el Presidente llevara grabadora.

La siguiente movida fue con Turbay, con quien se reunió días después para demandar su apoyo. A partir de ese encuentro Turbay se desinfló y se alió con Uribe. Semanas después anunció la creación de Patria Nueva, empresa por la reelección que lideró hasta el día de su muerte.

Gaviria, quien al abandonar la OEA había anunciado que nunca se le atravesaría a Uribe, dio reversa tras las afirmaciones del mandatario en Miami (octubre del 2004) en el sentido de que su gobierno no extendería indultos como los otorgados al M-19, sin importar sus relaciones con el narcotráfico. Gaviria se sintió señalado, pues durante su gobierno el Congreso otorgó ese perdón. Pero lo que más hirió a Gaviria fue ver que Uribe nunca desautorizó los insultos que Fabio Echeverry, desde la Casa de Nariño, lanzó contra su administración (1990-1994).

En medio de estas disputas se reencontraron Gaviria y Samper. Después de 10 años de distanciamiento y de pullas recíprocas, se cruzaron a principios de diciembre pasado en la presentación del libro La Historia de las Guerras, de Rafael Pardo. Samper asistió al acto, pero se fue rápido. Entonces Juan Fernando Cristo y Pardo le dijeron a Gaviria que aceptara un desayuno con Samper y este admitió sin rodeos.

El encuentro se produjo a mediados de diciembre en Casa Medina y el acuerdo de Samper y Gaviria se cerró con estos puntos: consulta popular para escoger candidato presidencial, elección de jefe único e ingreso de Enrique Peñalosa y Rafael Pardo a la consulta para hacerla competitiva. Un punto implícito en el acuerdo fue que Gaviria buscaría la jefatura, pero Samper se haría a un lado, no sería protagonista.

El desayuno desencadenó una pelea entre Samper y Serpa. Este último supuso que el ingreso de Peñalosa a la consulta era una jugada de Samper en su contra, una deslealtad.

La respuesta de Serpa fue oponerse a la jefatura única de Gaviria que Samper apoyaba con ahínco.

Samper, quien consideraba que había hecho un “sacrificio” por aproximarse a Gaviria en busca de la unidad del Partido, consideraba perdido su esfuerzo si Serpa se negaba a aceptar la jefatura única de Gaviria.

Por cerrarle el paso a Gaviria hacia la jefatura y ganar espacio propio, Serpa se radicalizó contra Uribe y obligó a Gaviria a irse al extremo.

Gaviria fue elegido jefe del Partido, contra la voluntad de Serpa, pero al costo de convertirse en radical antiuribista. Si no, habría sido derrotado.

Desde entonces Samper y Serpa apenas se hablan.

En la radicalización contra Uribe, Gaviria se reencontró con López, archienemigo de la reelección. López archivó los reparos a la apertura económica de Gaviria y se unió a la cruzada por el rescate del partido anunciando que volverá a la plaza pública.

El acercamiento de López y Gaviria coincidió con la ruptura de dos viejos amigos: López y Samper.

Como maestro y discípulo López y Samper participaron en diversas empresas políticas comunes. En 1982, cuando se enfrentó a Belisario Betancur en busca de la reelección, López nombró a Samper como su jefe de campaña. Tras la derrota –dicen testigos– Samper le reclamó a López: “Si me hubiera ido con Betancur, ahora sería ministro”. A lo cual López habría respondido: “Y yo habría sido Presidente”.

Pero López y Samper tenían un acumulado negativo que estalló en pedazos por la entrevista que Samper concedió a EL TIEMPO el domingo pasado, en la que sugirió que López es “anacrónico” por proponer el retorno a las plazas.

En ese acumulado negativo se recuerdan tres hechos: en 1994 Samper prometió a López que nominaría a Alfonso Gómez Méndez para la Fiscalía y faltó a su compromiso. En respuesta, López no asistió a la posesión de Samper; después nombró como embajador a Carlos Gustavo Arrieta, quien como procurador había enfilado baterías contra Alfonso López Caballero, por supuestas irregularidades como ministro de Agricultura; y por último, López cree que Samper solo quiere utilizar el Partido Liberal para hacerle favores a Uribe.

López, a sus 93 años, inició ayer en Bucaramanga el retorno a las plazas que Samper considera “ánacrónicas” y continuará por otras regiones del país, junto a Gaviria, menos cerca de Serpa, pero muy lejos de Uribe y de Samper, en lo que parece ser el mayor desafío de su vida: recuperar el poder para el Partido Liberal.

La entrevista de Samper con EL TIEMPO el pasado domingo provocó la ira de López, una felicitación de Uribe y gran preocupación en Gaviria.

GUERRA VERBAL.

De López para Uribe -“ La divisa de ‘la no violencia’, que costó la vida a Gilberto Echeverri y Guillermo Gaviria, debe servirnos para desarmar sicológicamente a los que conciben la política como una legitimación de delitos” .

López para Samper -“Está cuestionado por sus conexiones con personas indeseables que contribuyeron a su campaña electoral”.

-“No es una necesidad del Partido hacerse cargo de la situación del doctor Samper (...) Él es un pasivo del partido”.

De Gaviria para Uribe -“Tenemos que desconfiar de esa pretensión de omnisapiencia y omnipresencia del candidato Presidente ”.

-“Uribe dispensa favores, ofrece dádivas y créditos, y menoscaba las lasinstituciones...”.

De Uribe para Gaviria -“Gaviria es una prueba de que puede más el sectarismo que el compromiso con Colombia”.

-“Espero que Gaviria pueda ir ahora a Valencia, Córdoba, así como Serpa no pudo entrar al Caguán hace 3 años"

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