Indignación por marca de bluyín

Indignación por marca de bluyín

Hace dos semanas Catalina Puerta, junto con varias amigas, bajaba por la avenida Las Palmas en Medellín cuando una imagen se le atravesó en la mirada y le causó indignación.

04 de diciembre 2005 , 12:00 a. m.

Se trataba de una mujer con un apretado bluyín, en un fondo azul, acompañada de una palabra que para Catalina representaba su mayor pesadilla: Anorexy, o anorexia en español.

No lo podía creer. En la vía que conduce de Medellín al Aeropuerto José María Córdova de Rionegro, por donde pasan diariamente estudiantes de seis colegios, se promocionaban unos bluyines con marca de un trastorno alimenticio que afecta en algún grado a un 17,7 por ciento de las adolescentes de la capital paisa, según un estudio de la Universidad de Antioquia.

“Yo sufrí anorexia y mis amigas supieron cuánto me afectó. Por eso cuando vimos la valla nos sentimos ofendidas. Nadie se imagina lo que es esto y qué puede pasar con una niña que no tenga sobrepeso y vea ese mensaje tan agresivo”, dijo la joven que ya se recuperó después de perder 15 kilos haciendo dietas de Internet y gimnasia excesiva.

Ahora ella y otras seis jóvenes de tres colegios de Medellín lideran una campaña para que retiren la valla y la empresa responsable de la marca de la prenda la cambie. Consideran que atenta contra la salud de las mujeres.

No son las únicas molestas. Desde que se instaló la valla padres de familia, transeúntes y hasta funcionarios de la administración municipal expresaron su malestar.

Precisamente porque en Medellín se realiza actualmente un proyecto de prevención de la anorexibulimia, que incluso recibió hace pocos días el aval de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y que la próxima semana comienza su etapa publicitaria.

El proyecto, liderado por la siquiatra y esposa del alcalde Sergio Fajardo, Lucrecia Ramírez, ha comprometido a diseñadores y a empresas como Inexmoda que en la pasada feria Colombiamoda pidieron no contratar modelos que sufrieran este tipo de trastornos. Busca contrarrestar el proyecto de belleza que impulsa a las mujeres a ser delgadas a toda costa y a creer que quien es delgado es bello y por lo tanto exitoso.

Según Fernando Sárate, director creativo de Art Director Colombia S.A y experto en publicidad, la cuestionada marca de bluyín refuerza la idea de que las flacas son las que mandan la ‘parada’ y están de moda.

“Cuando una empresa y un publicista crean una marca deben tener en cuenta la responsabilidad social. En todo el mundo hay campañas contra la anorexia y bulimia y se sabe que son un problema. Los empresarios no pueden tomarlo olímpicamente”, dijo.

Según él son pocas las marcas que atentan abiertamente contra valores de la sociedad y ejemplos como el de Poison (veneno) no son tan graves porque no hablan explícitamente de suicidio, sino de un envenenamiento erótico.

Para Sárate, la empresa que instaló la valla está a tiempo de cambiar de la marca, pues es preferible sacrificar unos pesos a tener pérdidas millonarias más adelante por demandas, o lo que es peor, cargar con una culpa moral.

“Nadie se pregunta cómo se siente uno por el bombardeo constante en los medios”, afirma Catalina, que con sus amigas ya ha recogido 250 firmas contra la marca y espera recoger otras 500.

17,7 El porcentaje de adolescentes que en Medellín sufren algún grado de anorexia, según un estudio de la U. de A

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