A BORDO DE UN BUS CONQUISTÓ CURUL

A BORDO DE UN BUS CONQUISTÓ CURUL

No todas las campañas políticas requieren de inversiones de 500 o más millones de pesos. Por lo menos, eso se piensa al conocer cómo resulta factible alcanzar una curul en el Senado de la República, con dos millones de pesos. Carlos Corsi Otálora se inscribió como candidato en representación del movimiento Laicos por Colombia. Sus hermanos le hicieron préstamos hasta completar dos millones de pesos.

04 de noviembre 1991 , 12:00 a. m.

El abogado tunjano, vicerrector de la Universidad la Gran Colombia, emprendió con ese dinero una gira por todo el país. En su valija llevó propuestas contra el divorcio, rechazo a la pretensión del Gobierno de retirar la enseñanza religiosa de la cátedra de los colegios, desaprobación del aborto y fijación de un plan serio y ordenado frente a la apertura económica. Al lado de sus propuestas, iban dos mudas de ropa. Recorrió más de 200 pueblos y ciudades. Se fue solo montando en bus.

Cuando las comitivas llegaban a recibir al candidato, la primera sorpresa era el vehículo en que se movilizaba: un bus común y corriente, el cual debía tomar, luego de esperas en los terminales, falta de puestos, varadas...

La estrategia de Corsi se dirigió en dos sentidos. Por un lado, atraer el voto de los que él mismo llamó camanduleros, y en segundo lugar, llevar un mensaje distinto a los sindicatos.

Habló desde el púlpito de algunas iglesias. De otras lo retiraron porque algunos sacerdotes consideraron que no se podía hacer política a nombre de Dios. Lo cierto es que alcanzó una votación cercana a los 50.000 sufragios.

Corsi piensa que su campaña quitó muy pocos votos a los políticos tradicionales. Capitalizó, más bien, votos de gentes que nunca antes habían ido a las urnas. Inclusive, piensa que la gente expresó a través de ese voto el rechazo a los políticos tradicionales y, de alguna manera, sugirieron un cambio.

Nunca tuvo dinero para vallas o avisos en los periódicos. Tampoco había sido político. Sus dos principales elementos propagandísticos fueron un megáfono, que su hermano Luis llevaba por todos los pueblos de Boyacá, especialmente los días de mercado, y un altavoz que su esposa hacía sonar en las principales ciudades.

Carlos Corsi piensa que el cambio se debe dar y se puede dar y que la gente poco a poco ira tomando conciencia.

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