Chatarrizar es alargar nuestra vida útil

Chatarrizar es alargar nuestra vida útil

Lo que está en juego con la chatarrización de buses es si lo que debe alargarse es la vida útil de los bogotanos o de unos buses viejos.

03 de diciembre 2005 , 12:00 a. m.

El aire que respiramos está cada día más contaminado, en buena medida por el humo y el polvo que literalmente nos chupamos a diario. Por eso la decisión del Alcalde Garzón de hacer cumplir el plazo para la chatarrización de buses es acertada y debemos apoyarla.

Un puñado de transportadores aventajados pretenden chantajearnos otra vez anunciando que bloquearan la ciudad si no se les da mayor plazo para chatarrizar, es decir para sacar de circulación y existencia unos buses viejos que llevan en las calles casi el doble de tiempo de uso permitido.

Vieja historia y vieja amenaza. La ley 105 de 1993 estableció una vida útil máxima de 20 años para todos los vehículos de transporte de pasajeros. Para evitar traumatismos y cediendo al chantaje, se dió a quienes ya habían cumplido los 20 años, 8 adicionales. Resultado: ya iban en 28 años de vida útil.

En el 2001 otra vez amenazaron y el Ministerio de Transporte les alargó de nuevo el plazo hasta el 15 de diciembre de 2005 y de ñapa metieron dos micos para que en vez de chatarrizarse pudieran ‘repotenciarse’ y ganarse otros 3 años, o ‘reconvertirse’ a gas y ganarse otros 3 acumulables.

Con esas tres gabelas alargaron una vida útil hasta ¡38 años! He propuesto varias veces un proyecto de ley para que se acabe el jueguito y no se pueda alargar ni un minuto más la vida útil de los buses. Hasta ahora el lobby transportador ha logrado hundir ese proyecto. Pero ahora que ya está a punto de cumplirse el último plazo, otra vez están amenazando. ¡No más! Esa historia de chantaje es el ejemplo perfecto de la violación permanente de la Ley y del interés general. Los gobernantes de turno han cedido al interés particular de unos pocos a costa de la salud y la vida de los bogotanos. ¡No más! No vamos a seguir tolerando que en Bogotá se mueran más niños por enfermedades respiratorias que por desnutrición por ceder al chantaje de unos pocos.

No vamos a seguir tolerando que se sigan muriendo en nuestra ciudad 222 niños y niñas menores de 5 años por enfermedades respiratorias agudas como sucedió en 2004, las cuales están ampliamente relacionadas con la mala calidad del aire, todo esto solo por llenar el bolsillo de unos pocos.

No vamos a seguir tolerando que Bogotá campee en el nivel de contaminación.

No vamos a seguir exponiendo nuestra vida y salud por no tomar las decisiones que llevan largo atraso.

Lo más absurdo de esta situación es que hasta los mismos transportadores están perdiendo. Con la vida útil artificial que han conseguido, la sobreoferta de buses es tan grande que los buses van semivacios y las ganancias por bus han caído dramáticamente.

Los buses en Bogotá podrían transportar hasta 1.000 pasajeros por día y hoy sólo están llevando 250 pasajeros.

La chatarrización no es un capricho para que la ciudad se vea bonita, sin buses viejos. Es un requisito indispensable para que no perdamos años de vida, de salud, de diversión y dedicación a la familia por respirar aire venenoso y andar metidos en trancones.

El Alcalde Garzón, a pesar de haber recibido apoyo para su campaña del gremio transportador, parece decidido a proteger la vida de los bogotanos por encima del interés particular de los transportadores. Tenemos que apoyarlo sin restricciones y con total decisión

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