Venezuela: K. O. a la ‘guanábana ’ ’

Venezuela: K. O. a la ‘guanábana ’ ’

Ni Rómulo Betancourt ni Rafael Caldera habrían podido prever lo que, al parecer, ocurrirá mañana a Acción Democrática (AD) y al Partido Socialcristiano Copei, las dos colectividades con las que ellos fundaron la democracia venezolana hace más de medio siglo: su virtual desaparición del escenario político del país vecino, por su decisión de no participar en los comicios para elegir diputados a la Asamblea Nacional (Congreso) y representantes de Venezuela en los Parlamentos Andino y Latinoamericano.

03 de diciembre 2005 , 12:00 a. m.

El retiro de AD y Copei de la contienda electoral parece marcar el ocaso definitivo de la ‘guanábana’, nombre con el que los venezolanos bautizaron desde su nacimiento la ‘llave’ de estos dos partidos, por el blanco interior de la fruta, que es la divisa de AD, y el verde exterior, la de Copei. Los dos gobernaron varias veces juntos y dominaron la política de su país durante más de cuatro décadas. Hasta que apareció el ‘huracán Hugo’, que arrasó los centros de poder de Caracas desde 1998.

“Los noqueamos”, dijo el miércoles el presidente Chávez cuando recibió el anuncio de que los principales adversarios, los que lo han enfrentado desde que asumió el poder, habían decidido marginarse de las elecciones. El símil boxístico, típico del mandatario venezolano, describió certeramente lo que significa este desenlace: la deserción de los dos partidos (a la que se sumaron otros menores, como Proyecto Venezuela y Primero Justicia) le asegurará el control casi absoluto de las 167 curules del Poder Legislativo (hoy tiene 88, frente a 79 de la oposición).

La decisión de los otrora poderosos partidos, relegados al desierto de la oposición, se basó en lo que consideran falta de garantías de las autoridades electorales. Antes habían pedido, y obtenido, que el Consejo Nacional Electoral (CNE) suspendiera el empleo de las máquinas ‘captahuellas’ para identificar a los electores. Alegaban que esto violaba el secreto del voto. La satisfacción de esta solicitud no fue suficiente para que abandonaran su desconfianza en el proceso electoral, aunque la OEA, que desplegó observadores en 22 de los 24 estados del país, estimó que las normativas vigentes permitirán realizar unos comicios normales.

Los viejos partidos no representaban, de todas maneras, un reto muy importante para el chavismo, cuya irrupción ha cambiado el mapa político venezolano de un modo, al parecer, irreversible. El Movimiento V República (MVR) y los grupos unidos en el Polo Patriótico, ambos liderados por Chávez, han derrotado varias veces al bipartidismo tradicional en elecciones presidenciales, legislativas, regionales y municipales. En los más recientes comicios municipales, AD solo logró el 9 por ciento de los votos y Copei, el 4 por ciento, contra el 38 por ciento del MVR y el 23 por ciento de otras fuerzas chavistas.

Así las cosas, frente a Chávez solo quedarán en el ring el Movimiento Al Socialismo (MAS) y otros grupos de centroizquierda, que hoy suman 11 diputados. Una perspectiva que puede ser poco halagüeña para la democracia venezolana, pero no, ciertamente, para el fundador de la Venezuela Bolivariana

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