A denunciar a los polvoreros

A denunciar a los polvoreros

Ayer, la Secretaría Distrital de Salud (SDS), la Policía Metropolitana y el pabellón de quemados del hospital Simón Bolívar presentaron su campaña 2005-2006 contra la venta y el uso de la pólvora en la ciudad, pidiéndoles a los bogotanos que ‘pasen a la acción’ en este problema y denuncien a los expendedores y a las personas que tengan fábricas clandestinas.

02 de diciembre 2005 , 12:00 a. m.

Héctor Zambrano, secretario de Salud, manifestó que para la temporada 2005-2006 espera no tener ningún niño ni adulto quemados. “Algo que no se justifica en una ciudad donde la venta y el uso de la pólvora está prohibido desde el 2001”.

Sin embargo, que municipios aledaños a Bogotá, como Soacha, no tengan esta reglamentación, ayuda al ingreso clandestino de grandes cantidades de pólvora en esta época. Solo ayer, las autoridades decomisaron media tonelada.

“De ahí que sea necesario que los padres de familia no les compren pólvora a sus hijos y que la ciudadanía en general denuncie a quienes la comercializan ilegalmente”, dijo Zambrano.

Para tal fin, la Secretaría de Salud y la Policía Metropolitana tienen abiertas las líneas 112, 3380232, 3382641 y 2454883.

En la temporada 2004-2005 hubo 56 quemados en la ciudad, 40 de ellos niños entre los 8 y los 14 años. La mayor cantidad de quemaduras son por ‘mechas’, ‘totes’ y ‘pitos’. Y las localidades con mayor número de quemados fueron Ciudad Bolívar (16); Bosa (8) y Rafael Uribe (7).

Cifras de otros años Según las estadísticas de la Secretaría Distrital de Salud (ver cuadro), en la ciudad se ha notado un gran descenso en el número de quemados por pólvora.

En el período 2000-2001, el número ascendió a 135. A finales de ese año, cuando ya existía la ley de prohibición, el dato bajó a 72, casi un 50 por ciento menos. Y en la temporada 2002-2003, descendió a 66.

Sin embargo, en las fiestas de fin de año 2003-2004 volvió a subir, esta vez a 90 quemados.

- QUÉ HACER CON UN QUEMADO Una persona con quemaduras de segundo y tercer grado está en peligro. Por eso hay que llevarla sin demora al hospital más cercano.

No hay que echarle ni agua y menos cremas recomendadas en una droguería.

Y hay que asumir la responsabilidad. Muchos padres no lo hacen por sentimiento de culpa y envían a los niños al hospital con parientes, dificultando la labor de los médicos.

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