Rechazo al Banco Europeo por intención de subir tasas

Rechazo al Banco Europeo por intención de subir tasas

El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, se enfrenta a una amplia oposición de políticos y economistas a la primera subida de los tipos de interés en la eurozona en más de cinco años.

01 de diciembre 2005 , 12:00 a. m.

El funcionario francés arriesga su reputación y la credibilidad de la joven institución que preside al restringir la política monetaria sin haberse consolidado definitivamente el crecimiento económico en los doce países del euro.

Las proyecciones macroeconómicas internas de crecimiento del banco apuntan a un mayor crecimiento en 2005, un 1,9 por ciento en 2006 y un 2 por ciento en 2007. La entidad publicará hoy los pronóstico oficiales trimestrales.

“El incremento moderado” que Trichet anticipó este mes coincide con una desaceleración de la inflación, al haberse abaratado, entre otros productos, los precios del petróleo, lo que resta fuerza a su argumento que las presiones inflacionistas deben ser combatidas con un alza de las tasas.

Lorenzo Bini-Smaghi, miembro del comité ejecutivo de la entidad, situaba el aumento de las tasas que aplicará el BCE en un 0,25 por ciento, hasta el 2,25 por ciento, un nivel que sigue siendo históricamente muy bajo para los países que hoy integran la región.

Tanto en los pasillos de la institución monetaria en Francfort como en medios financieros europeos se han observado reservas, e incluso una manifiesta oposición, a elevar el precio del dinero en las circunstancias actuales.

Visto desde fuera, es difícil saber cuántos de los 18 miembros de su consejo de Gobierno, formado por seis miembros del comité ejecutivo y los doce gobernadores de los países del euro, apoyan este aumento, pero las posturas disonantes en las semanas pasadas inducen a pensar que la armonía no es completa en la sede del BCE.

En la división difusa y convencional que hacen los seguidores de la entidad entre ‘halcones’ y ‘palomas’ del consejo de gobierno, encajan, entre otros, en la primera categoría el economista jefe del BCE, Otmar Issing, el presidente del Bundesbank, Axel Weber, y el gobernador del banco central austríaco, Klaus Liebscher.

La escalada de los precios del petróleo ha sido una excusa muy bienvenida por los que propugnan una política monetaria más restrictiva. Efe .

- Control a la presión inflacionaria: A los detractores internos a esta decisión, hay que sumar a políticos, ante todo, de los países con un crecimiento económico anémico (Alemania, Francia e Italia) e instituciones como la de Rodrigo Rato, director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el jefe del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker.

Pero Trichet está acostumbrado a las presiones políticas desde sus tiempos de gobernador del Banco de Francia y nadie piensa en serio que le temblará la mano en su empeño por frenar las presiones inflacionistas, que para algunos economistas son una auténtica obsesión para este banco central.

La cuestión es saber qué efectos tendrá sobre la economía europea esta decisión, que Trichet ha prometido que no será el comienzo de una serie de futuros incrementos.

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