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‘Yo no cambio puestos por principios’: Samper

‘Yo no cambio puestos por principios’: Samper

(EDICIÓN BOGOTÁ) Desde el desayuno con el ex presidente Gaviria usted ha guardado silencio. ¿Por qué?

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
27 de noviembre 2005 , 12:00 a. m.

Lo que yo quería en ese desayuno era plantear la unión del liberalismo alrededor de Gaviria para despejarle el camino a Serpa y salvar de una crisis profunda al Partido, algo en lo cual coincidíamos con el propio Gaviria. Lamentablemente, por razones que respeté pero no compartí, Serpa no me acompañó en esa propuesta, me quedé solo y pensé que lo mejor era quedarme callado y no asistir al Congreso para dejarle a él todo el protagonismo. ¿Por qué se opuso Serpa a la jefatura de Gaviria? El quería mostrar su liderazgo en el Congreso del Partido y lo consiguió pagando un costo político que hubiera podido evitarse porque el Congreso quería elegir a Gaviria, como en efecto lo hizo.

¿Cómo están sus relaciones con Serpa? Mis relaciones personales con Horacio hoy son mejores que las políticas.

¿Serpa representa renovación para el Partido? La renovación no es un problema de caras bonitas o cédulas recientes. Tiene que ver con ideas y conductas que es lo que Serpa tiene de sobra para ofrecer.

¿Ha oído el rumor del retiro de Serpa para aspirar al Senado? Como cabeza de una lista para el Congreso, él podría elegir una veintena de senadores liberales e irse a su casa tranquilo. Pero él es un luchador que llegará hasta el final por una cuestión de principios.

¿Cómo pintan las elecciones al Congreso para el Partido? Hay una base relativamente solida de algunos parlamentarios en varios departamentos pero noto que el Partido está bastante huérfano en muchos otros. Si uno revisa el mapa se da cuenta de que aunque es posible que existan votos liberales no ve uno las personas que van a convocar al Partido en esas regiones. No creo que los candidatos estén haciendo el trabajo de entusiasmar y de conformar las aspiraciones regionales como lo hicimos en algún momento quienes nos sometimos al juego de la consulta empezando por el mismo Gaviria.

¿Qué posibilidades le ve a que los uribistas vuelvan al Partido en el futuro? Muchas más de las que le ven algunos oficialistas que cerraron la puerta del Partido y la trancaron por dentro para quedarse solitos. Después de las elecciones presidenciales, que serán como una segunda consulta liberal, veo a muchos copartidarios asistiendo a un Congreso de reunificación del Partido.

¿Gaviria se equivocó en irse de frente contra Uribe? Los que se empecinan en convertir la campaña en una cruzada contra Uribe, sin presentar alternativas, no se dan cuenta que es una estrategia suicida en la medida en que están convirtiendo las elecciones en un plebiscito. Por lo que a mi respecta, voy a hacer liberalismo pero no antiuribismo así me toque discrepar de mi Partido.

¿Pero qué opina del papel que está jugando Gaviria? Está haciendo lo que le corresponde como Jefe del Partido y lo está haciendo bien, pidiendo garantías, conformando listas, moviendo el liberalismo en las provincias. No me gustan algunas posiciones suyas contra Uribe. A lo largo de mi carrera pública nunca he estado de acuerdo con las descalificaciones personales, de esas que abren heridas que no cicatrizan y que dividen moralmente el mundo entre malos y buenos, limpios y corruptos.

¿Cree, como Gaviria, que Uribe encarna el lider que la derecha colombiana ha buscado en los últimos 50 años y que está totalmente alejado del liberalismo? No me parece tan sencillo ese juicio. Creo que es una persona muy liberal en lo social, menos neoliberal que algunos amigos de Gaviria en lo económico y le aceptaría que es bastante conservador en lo político.

¿Pero Uribe quiere acabar el Partido Liberal? A Uribe le atraen las causas difíciles pero no las imposibles.

Muchos lo ven más cercano a Uribe que al Partido ...

Lo que pasa es que en Colombia nos acostumbramos a ver todo en blanco y negro, el que no está conmigo está contra mi. Por ejemplo, algunos consideran un crimen político que yo diga que el presidente Uribe ha hecho cosas importantes y positivas que coinciden con nuestra doctrina.

¿Debe el Partido regresar a las plazas y sacar el trapo rojo? Con todo respeto, me parece un anacronismo. Antes que regresar a las plazas, el Partido debería conquistar los estudios de televisión, las cabinas de radio, las aulas universitarias y los estadios deportivos que es donde se están cocinando la nueva política y los nuevos líderes.

¿Qué opina del nombramiento de Pastrana en Washington? Que es uno de los más notables errores de la política exterior del presidente Uribe. Pastrana, para bien o para mal, jamás ha jugado con una agenda que no sea la suya y no siempre ésta última ha coincidido con los intereses del país, especialmente en casos relacionados con los Estados Unidos.

¿Usted aceptaría un cargo? Yo no cambio puestos por principios.

Alberto Giraldo escribió en su libro Mi verdad que usted le había dicho que no se olvidaba de los amigos que le habían ayudado. ¿Eso es cierto? Jamás se dio ninguna conversación en el escenario que él menciona, que él me abordó en un acto de campaña. Después de diez años de estar respondiendo por los hechos de la financiación de mi campaña, me parece justo que ahora respondan otros implicados en el libro que no han tenido las mismas oportunidades de defensa judicial y mediática que yo tuve para ser juzgado y absuelto todas las acusaciones de que fui objeto.

¿Recuerda su encuentro con Giraldo en Cartagena? Lo recuerdo como lo recuerdan varias personas que estaban conmigo y vieron cuando Giraldo se me acercó, de improviso, y me dijo que había sufrido mucho. Mi reacción espontánea y humanitaria fue decirle que lo sentía. Si a eso se le puede llamar un encuentro, esta reunión para esta entrevista es un Concilio.

¿Qué opina del fallo de la Corte sobre la reelección? No estuve de acuerdo con la reelección y así lo manifesté en distintas oportunidades durante su discusión en el Congreso. Guardé silencio mientras la Corte decidió la suerte jurídica de la figura. Ahora, cuando ha culminado el proceso, tenemos que aceptar que la reelección forma parte de nuestro ordenamiento jurídico y cerrar el debate de manera definitiva dejando de lado esta costumbre tan colombiana de nunca ponerle punto final a las discusiones.

¿Es cierto que sus relaciones con el ex presidente Turbay se enfriaron al final por la intervención de él en el nombramiento de Pastrana? Es cierto, pero se trató de un episodio menor respecto a la permanente solidaridad sin mezquindades que recibí del ex presidente a lo largo de mi gobierno y en general, de mi carrera pública. Inclusive recuerdo la última conversación que tuvimos en su casa, hablamos de la unidad del Partido; me preguntó que me interesaría en el gobierno del presidente Uribe y yo le dije que el Acuerdo Humanitario.

Se acaban de cumplir 10 años del asesinato de Álvaro Gómez. Su hijo Mauricio dijo que fue un crimen de Estado cometido por alguien que defendía su permanencia en el poder. ¿Qué le responde? Gómez fue mi amigo, me apoyó para llegar a la Presidencia y al comenzar el gobierno. Puse todo mi empeño en sacar adelante las investigaciones sobre su crimen que iban por buen camino cuando terminé. Inexplicablemente, después de mi gobierno y con otro Fiscal, con la insólita aquiescencia de algunos familiares suyos, intereses oscuros lograron desviar la investigación hacia la hipótesis de un crimen de Estado que dejó las investigaciones en el mismo limbo.

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