MOSQUITOS BOGOTANOS AL ATAQUE

MOSQUITOS BOGOTANOS AL ATAQUE

Se imaginaron alguna vez que en Bogotá, la fría capital, se necesitarían toldillos para protegerse de noche de los mosquitos? Sí, de esos comunes y corrientes mosquitos, los vulgares insectos de las tierras más calientes? Los entomólogos, por lo menos, no habían incluido tal invasión en sus pronósticos. Y hoy, también algunos de ellos duermen bajo toldillos...

03 de noviembre 1991 , 12:00 a. m.

Por lo menos los que viven en los barrios noroccidentales. Porque, aunque no son las únicas zonas escogidas por los mosquitos, sí son las preferidas. Allí, al igual que en el sur de la ciudad, todas las condiciones les son propicias: ciénagas de ríos contaminados, colectores no canalizados, canales, caños, antiguas lagunas; aguas estancadas, sucias y con abundante vegetación alrededor. A qué más podría aspirar un mosquito para crecer y reproducirse? Lo de la adaptación no fue asunto difícil. Estos vulgares mosquitos son cosmopolitas. Viven igual en climas calientes que templados. Lo que no se esperaba es que también les gustaran las bajas temperaturas. Pero, por lo visto en Bogotá, así está sucediendo.

Sorpresa. Lo es hasta para el entomólogo Alberto Morales Alarcón. Y él tiene autoridad: jefe de la división de entomología del Instituto Nacional de Salud (INS), ha pasado los 33 últimos años trabajando con insectos.

Para el especialista, no solo esta es la primera vez en la historia de Bogotá que se encuentran legiones de estos mosquitos. Llega hasta a plantear la hipótesis de que puede ser la única ciudad de clima frío en el mundo en donde se adaptaron y se han reproducido con tanto éxito. Algo realmente insólito.

Estos no son los primeros mosquitos que habitan en la ciudad. Hay otros, pero siempre han vivido en las alturas y todos son inofensivos. También en Monserrate hay mosquitos: se les bautizó habitantes de las alturas.

Pero la verdadera invasión comenzó hace cinco o seis años. No existe una teoría de cómo inmigraron. Los primeros pudieron llegar en algún vehículo procedente de tierra caliente y, para su suerte, encontraron agua estancada, el medio ideal para reproducirse.

Tampoco existe una prueba de que en esa adaptación pudieron influir los cambios climatológicos registrados en los últimos años. La temperatura de la capital parece haberse elevado y esto les haría el ambiente menos hostil.

Lo que se sabe, a ciencia cierta, es que los mosquitos están en la ciudad. Según la colonia que lograron reproducir en los laboratorios del INS, pertenecen a una especie del Culex pipiens, denominada Culex pipiens fatigans. El mosquito se encuentra en muchas partes del mundo: Africa, Asia, América, y la región europea del Mediterráneo.

Y es un mosquito de hábitos nocturnos: pica de noche; y es esencialmente antropofílico, dice el entomólogo Morales. Es decir, se alimenta de sangre humana. En cada picada, llega a chupar tres milímetros cúbicos. De allí que prefiera refugiarse en los dormitorios donde encuentra el alimento... Penetra por las ventanas. Durante el día, se esconde en los sitios oscuros, los garajes por ejemplo, o se queda en los jardines merodeando, a la espera de la oscuridad...

Machos y hembras andan juntos. Pero los primeros no pican, se alimentan de los jugos azucarados de las flores y las plantas. Entran en las casas en busca de las hembras para copular. Son estas las que pican y lo hacen porque gracias a la sangre los huevos maduran en sus vientres.

El proceso entonces es muy rápido: una vez han chupado la sangre, necesitan de tres a cuatro días para digerirla. Solo entonces buscan el agua polucionada, los caños, las lagunas con vegetación, los resumideros de las alcantarillas adonde se estanca el agua, y allí desovan. Pueden ser de 40 a 150 huevos. Con suerte, la mosquita vivirá un mes y durante ese lapso de tiempo, podrá hacer varias posturas.

La mayoría de los huevos sobreviven en las aguas polucionadas. No sucede igual cuando en esas aguas cohabitan peces u otros insectos. Muchos de estos son larvíboros y hacen de las larvas de mosquitos un manjar.

Cuando el mosquito hembra deposita sus huevos, se va. Estos necesitan de cuatro, a veces cinco días para evolucionar y dar lugar a la larva de primer estadío. Esta, mientras evoluciona en sus cuatro estadíos (lo hace en una semana) y cuando llega a pupa, vive en el agua. Y solo cuando pasa al estado de mosquito comienza a volar.

Lo único positivo en este hecho es que los Culex pipiens fatigans que pican a los bogotanos no les transmiten ninguna enfermedad. Algunas personas sí sufren porque son alérgicas pero, por lo general, los insectos solo producen la roncha y la rasquiña.

Distinto es lo que sucede con los congéneres de su especie que viven en climas cálidos: son transmisores de la filiarasis, conocida como elefantiasis.

Algunos llegan a transmitir virus que no se reproducen a bajas temperaturas, y pueden ser vectores de la cefalitis equina venezolana.

Los de Bogotá pican, se van y se reproducen. Cuarenta y hasta más de cien huevos en cada postura, casi todos a salvo, varias posturas en un mes. Ahora sí se entiende por qué les bastaron pocos años para convertirse en un verdadero problema para un buen número de hogares bogotanos?

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