LOS MONTOYA: GOLPE TRAS GOLPE

LOS MONTOYA: GOLPE TRAS GOLPE

Fue sólo una casualidad. Un médico forense del Instituto de Medicina Legal observó, el miércoles a las 7:30 de la noche, la imagen de Marina Montoya de Pérez en un noticiero de televisión. Entonces trató de recordar si antes había visto ese mismo rostro. El forense llegó, luego de cavilar algunos instantes, a la conclusión de que efectivamente esa persona que segundos antes observó en el noticiero, era la misma a la que hacía cinco días había practicado una necropsia en la morgue.

01 de febrero 1991 , 12:00 a.m.

Ayer, a las 9:30 de la mañana, el forense se dirigió a la dirección del Instituto e informó a su director, Egon Lichtchemberger, que el cuerpo sepultado el miércoles a las 10:30 de la mañana en el Cementerio del Sur correspondía al de la señora Montoya.

Terminó así un nuevo capítulo de una tragedia que comenzó 613 días antes, el 28 de mayo de 1989, cuando fue secuestrado por delincuentes comunes el corredor de bolsa, Gustavo Montoya Escobar, hijo del entonces secretario de la Presidencia de la República, Germán Montoya Vélez.

Montoya Escobar fue liberado por sus captores el 14 de junio siguiente. Pero si bien ese era el primer secuestro a un miembro de la familia, no era el último.

Además del secuestro y posterior asesinato de la señora Marina Montoya cuyas exequias se realizarán hoy en la iglesia San Luis Beltrán a las 3 de la tarde y luego será sepultada en el cementerio Jardines de Paz, el 20 de diciembre de 1989 un grupo de hombres al servicio del Cartel de Medellín secuestra, en el norte de Bogotá, a Alvaro Diego Montoya Escobar, presidente de Probolsa e hijo del secretario general de la Presidencia.

Para ese entonces la familia Montoya estaba en la mira de los miembros del Cartel. Había trancurrido casi un mes después del secuestro, cuando el 6 de enero de 1990, narcoterroristas hicieron estallar un carro-bomba con 30 kilos de dinamita en la sede de Probolsa.

Alvaro Diego se convirtió en un rehén que servía de escudo a Los Extraditables para presionar un diálogo con el alto Gobierno que fracasó posteriormente, cuando Montoya Escobar, ya había sido liberado tras 33 días de secuestro.

Un año después de estos dramáticos episodios, la familia Montoya enfrentó otra vez el rigor de la violencia del Cartel de Medellín.

El 19 de septiembre en horas de la tarde, comenzó la más terrible prueba para la familia Montoya: Marina Montoya de Pérez fue secuestrada por Los Extraditables que además tenían ya en su poder a siete periodistas.

A partir de entonces la familia soportó el olvido de los medios de comunicación que, insistentemente, pedían la liberación de los periodistas, dejando a un lado a la señora Montoya.

Tampoco recibieron mensaje alguno que pudiera indicar su estado o pista alguna de quien la tenía retenida.

Los Extraditables sólo hablaron de ella en sus comunicados hace 48 horas cuando dijeron que días atrás habían ordenado su ejecución . Comunicado de la Presidencia de la República El Gobierno Nacional expresa su hondo pesar y su gran indignación ante el asesinato de doña Marina Montoya de Pérez, por parte de sicarios del narcoterrorismo.

Los colombianos se solidarizan con las familias Pérez Montoya y Montoya Vélez, en esta hora de dolor, por el sacrificio inhumano y cruel de tan venerable dama.

El Gobierno se hace eco del clamor de los ciudadanos de este país y demanda la liberación de los periodistas que permanecen retenidos y de todas las personas que se encuentran secuestradas en Colombia.

Bogotá, enero 31 de 1991 Comunicado del Ministerio de Justicia El Ministerio de Justicia se permite informar que de acuerdo con los datos suministrados por el Instituto de Medicina Legal, el día 24 de enero del presente año se practicó el levantamiento del cadáver de la señora Marina Montoya de Pérez por el juez 78 de instrucción criminal permanente, según el acta 105-0029, habiéndosele practicado la necropsia No. 416-91.

El cadáver fue encontrado en la calle 193 entre carreras 39 y 40 de esta ciudad, a las 10:25 de la mañana.

La muerte fue producida por seis (6) lesiones de arma de fuego en la cara y en el cráneo, todas con orificio de salida.

Al parecer la muerte se había producido tiempo antes de la localización del cadáver, y junto a él se encontraron seis (6) vainillas de nueve (9) milímetros.

Como el cadáver estaba indocumentado, y no fue reclamado por ninguna persona, se ordenó su identificación dactilar al Departamento Administrativo de Seguridad DAS, habiéndose informado en el día de hoy que correspondía a la señora Marina Montoya de Pérez.

Bogotá D.E., 31 de enero de 1991

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