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¡Ya nadie se la quita!

¡Ya nadie se la quita!

“Por fin, por fin”, atinó a decir anoche la medallista olímpica de bronce María Luisa Calle mientras miraba su presea. No se cansaba de observar sus detalles, de tocarla. No podía dejar de sonreir. Hace 14 meses esperaba el momento de tenerla en las manos y anoche casi no podía creer que lo hubiera logrado.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
24 de noviembre 2005 , 12:00 a. m.

Pero lo hizo: demostró que nunca tuvo la intención de doparse, obligó al Comité Olímpico Internacional (COI) a reconocer que cometió un error, confirmó que cuando juró, con lágrimas, que ella no había fallado, era cierto. Anoche, cuando el presidente Álvaro Uribe le puso la presea, su sonrisa cómplice delataba toda la emoción que por meses había estado contenida.

El himno nacional abrió el acto, María Luisa, en medio de la Ministra de Cultura María Consuelo Araújo y la primera dama Lina Moreno, miraba a sus familiares e intentaba concentrarse. Su felicidad era contagiosa. Vinieron las palabras de rigor y, al fin, el sueño: el Presidente tomó la medalla, apareció la también medallista de bronce Mábel Mosquera con la corona de laureles en las manos, María Luisa subió al podio y allí recibió su premio.

Se acabaron las lágrimas y en el rostro de la antioqueña había una enorme sonrisa. Sí, era cierto.

“Este es un triunfo para la dignidad de María Luisa, que es la de la patria…Ella nunca se entregó. Después de la gloria en Atenas enfrentó duros meses y hoy vive su momento de gloria. Gracias María Luisa por darle este ejemplo a las nuevas generaciones. Síganos enseñando, por favor, a todos los colombianos”, le dijo el presidente Uribe. Y ella no paraba de reír… Vestida con el uniforme de la Selección Colombia que utilizó durante la carrera por puntos de los Olímpicos de Atenas, bajó, abrazó a los suyos, dejó escapar alguna lágrima e intentó salir del salón. Una nube de periodistas la rodeó y vino una interminable ronda de entrevistas. Al país, a los suyos, a su entrenador José Julián Velásquez, a quien llamó del público para que celebrara a su lado, les dedicó su alegría.

En su casa de Medellín, en su alma, reposa ahora el bronce olímpico. La labor, finalmente, está cumplida.

LA IMPORTANCIA DE LA MEDALLA No solo por la forma en que se recuperó la presea de bronce, sino por el significado que tiene para el deporte colombiano la medalla que recibió ayer María Luisa Calle tiene su importancia. Por primera vez en la historia olímpica el ciclismo logra un anhelado título como este, otro punto para confirmar la trascendencia.

En un hecho sin presendentes, el Comité Olímpico Internacional (COI) tuvo que ‘bajar la cabeza’ y acatar la petición del Tribunal de Arbitramento del Deporte (TAS) de devolverle el metal de bronce al confirmar que el heptaminol, sustancia por la que Calle fue declarada positiva y despojada de la medalla, se produjo fuera de su cuerpo, durante el análisis de la orina de la deportista.

Con la medalla de Calle, Colombia llega a 10 preseas obtenidas en la historia de los Juegos Olímpicos.

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