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Lo fundamental es la salud

Lo fundamental es la salud

(EDICIÓN BOGOTÁ) (OPINIÓN 1-17) El Proyecto de Ley 052, que reforma la Ley 100 de 1993 y que fue aprobado en la plenaria del Senado, ha generado pruritos y desazón en actores del sistema de salud, que ven amenazados sus intereses, pues esa corporación le dio un vuelco a la propuesta inicial emanada del Ministerio de la Protección Social. Esta columna anticipó el 24 de noviembre de 2004 que “pretender reformar la Ley 100 sin tocar el régimen contributivo, era una maniobra insensata, contraria al bienestar general de la sociedad”. Era previsible, por consiguiente, que tanto el sector asegurador como sus representantes emprendieran una lucha sin cuartel contra el Proyecto 052 y quienes lo defendemos, por cuanto desmonta los privilegios hasta ahora detentados por la gran industria de la salud.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
22 de noviembre 2005 , 12:00 a. m.

En ese contexto, mientras el debate sobre lo fundamental en salud es necesario y bienvenido, defino no estar interesado en alegatos protagónicos de eventuales interlocutores en este medio de opinión. Lo importante es que los honorables representantes de la Comisión Séptima y, posteriormente, la Plenaria de la Cámara agoten los debates que enriquezcan el Proyecto 052, para darles a los colombianos la oportunidad de gozar de mejor salud en el inmediato futuro.

La Cámara debe mejorar en el 052 el tema de la salud pública colectiva e individual. Indermit, Packard y Yermo, expertos del Banco Mundial, en publicación del año pasado titulada ‘Cumpliendo la promesa de la seguridad del ingreso de la tercera edad en Latinoamérica’, sostienen que los gobiernos regionales deberían fortalecer las acciones en protección de la salud (saneamiento ambiental), promoción de la salud (estilo de vida, educación sanitaria, etc.) y prevención de la enfermedad, antes que agotar todos los recursos disponibles, solamente en la restauración de la salud.

Otra referencia de la misma entidad, editada por Preker y Carring, ‘Balance entre ganancias de salud y protección del riesgo’ (2004), demuestra que si se quiere maximizar los resultados en salud, la asignación prioritaria de recursos debe estar en la prevención. Por el contrario, si se destinan los recursos exclusivamente al modelo asistencial, se incrementa el riesgo financiero del sistema.

El 21 de octubre pasado apareció en el diario La República el escrito encabezado ‘Intermediación por un peso’, en el que además de reconocer que las EPS sí son intermediarias, su autor, Augusto Galán, afirma que de cada 100 pesos aportados al régimen contributivo, 3,5 se invierten en promoción y prevención. Contra esa aseveración pesa la evidencia objetiva de la Evaluación de los Servicios de Salud que brindan las Empresas Promotoras de Salud, 2005. Índice de satisfacción de usuarios de salud ( ISUS), de la Defensoría del Pueblo. Esta es una encuesta nacional adelantada por tan reconocido organismo entre 4.799 conciudadanos. De ellos, 62,6 por ciento, aportantes al régimen contributivo, desconocen que existan en sus respectivas EPS programas de promoción y prevención.

Las dolorosas experiencias vividas con las epidemias de fiebre amarilla, dengue, malaria, tuberculosis, etc., que son patologías controlables o erradicables, y las deficiencias detectadas en cobertura de vacunación, reclaman una rectoría autónoma del sistema de salud, para que Colombia vuelva a ser país modelo en salud pública, como lo fue en los años 80.

El proyecto contempla dos estrategias para lograr estos objetivos: un sistema de información confiable que permita decidir políticas y tomar decisiones en tiempo oportuno, y el fortalecimiento de los organismos de control y vigilancia.

A pesar de la inminente campaña electoral, tanto el Gobierno como la Cámara de Representantes deben trabajar mancomunadamente para culminar con la aprobación de este trascendental proyecto de ley. Se daría satisfacción a la quimera del Libertador enunciada en el discurso de Angostura, el 15 de febrero de 1819: “El sistema de gobierno más perfecto es aquel que produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política”.

fergalin@etb.net.co

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