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‘Tengo mal aliento’

‘Tengo mal aliento’

El adagio dice: “Piense antes de hablar”. Pero si algunos de sus cercanos creen que a usted habría que cambiárselo por “Cállese antes de hablar”, y que no le conversan de frente ni para pedirle que sirva de fiador, lo más seguro es que tenga mal aliento.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
20 de noviembre 2005 , 12:00 a. m.

Es probable que, a falta de valor para decírselo directamente, opten por la diplomática actitud de comentarlo a sus espaldas o de alcanzarle, de vez en cuando, una mentica.

Como será el último en enterarse, sospeche si su pareja está a punto de hacerse un trasplante de nariz y tenga en cuenta las siguientes recomendaciones: Recuerde. El 70 por ciento de los casos de mal aliento se originan por problemas de los dientes y las encías. De igual modo, hay enfermedades, como la diabetes, las alteraciones hepáticas, la sinusitis, las amigdalitis y las infecciones respiratorias, que tienen olor propio. Ahí las consultas con el odontólogo y el médico son irremplazables. A ellos sí hábleles con confianza.

Cepíllese. Las bacterias vivas y muertas que se fijan a los dientes y a las encías son las primeras implicadas en la halitosis. Se cree que junto al chisme, 50 billones de estos microorganismos deambulan por su boca. Cuando usted respira ellas respiran también. Cepillarse por tres minutos, mínimo dos, después de cada comida puede reducir el problema. Las bacterias se irán, el chisme no.

Coma bien. Hacer dieta puede producir mal aliento. Si aguanta hambre su cuerpo echa mano de sustancias en su cuerpo, que al degradarse producen algunos olores que se eliminan al respirar. Coma tres veces al día. Si quiere adelgazar, mejor levántese temprano y haga ejercicio.

Mastique perejil. El perejil refresca el aliento. Una ramita bien masticada puede ser útil antes de una entrevista o de una declaración.

Ojo con su lengua. La lengua tiene capas que pueden alojar bacterias que producen mal aliento. Junto con los dientes cepille bien su lengua. Hágalo tres veces al día. Tranquilo: esa no se gasta.

No fume. El cigarrillo hace que su boca huela a cenicero. Además de provocar halitosis, mancha los dientes y causa infartos. ¿Además de mal aliento, con dientes negros? ¡Qué jartera! Seda dental. En este caso es imprescindible para completar la limpieza dental. Úsela tres veces al día con cada cepillado. Si utiliza la otra seda dental para mostrar la liposucción, hágalo con la boca cerrada.

Enjuáguese. Las gárgaras con enjuague bucal le permiten 20 minutos sin mal aliento, después la carroza se vuelve calabaza. Úselo después del cepillado, nunca antes. De hacerlo, el mal olor será peor.

No al ajo. Al igual que otras especias, el ajo se elimina con la respiración. Procure consumirlo con moderación. A no ser que quiera dejar recordación.

Evite. Embutidos, quesos curados, anchoas y cebolla. Ellos aumentan el problema. Si quiere causar buena impresión, manténgalos a raya por 24 horas.

Por último. No lo enmascare con chicles ni dulces. Hidrátese bien. No consuma suplementos vitamínicos sin fórmula. Revise con su médico los medicamentos que usa. Si no hay remedio, no abra la boca y –con respeto le sugerimos– empléese como mimo

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