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Agro estuvo al borde de la insurrección en ronda del TLC

Agro estuvo al borde de la insurrección en ronda del TLC

“No era una insurrección”, respondió tajante Rafael Mejía, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), cuando se le comentó sobre una petición que le harían al Gobierno diferentes gremios del sector el pasado jueves en la noche.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
20 de noviembre 2005 , 12:00 a. m.

Esa noche, el ambiente en un costado del octavo piso de la sede de la Organización de Estados Americanos (OEA) aquí en Washington, parecía de conspiración, la cual debía llegar a su clímax en la reunión del llamado cuarto de al lado de las negociaciones del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos.

Lo que se le plantearía al Gobierno, según se afirmó en los pasillos, era suspender temporalmente las negociaciones agropecuarias y hacer un paréntesis para evaluar qué tan lejos ha ido el equipo oficial en sus propuestas a Estados Unidos y qué tanto se afectará con ellas al campo colombiano.

En otras palabras, les pedirían a los ministros de Comercio, Jorge Humberto Botero, y Agricultura, Andrés Felipe Arias, que el jueves en la tarde habían volado de Bogotá a la capital estadounidense, que se pararan de la mesa de negociaciones porque “Estados Unidos está exigiendo más de lo que Colombia puede darle y el equipo colombiano está cediendo sin contraprestación alguna”, manifestó un dirigente gremial que solicitó reserva de su nombre.

“No era una insurrección, sino el planteamiento de las inquietudes de los gremios al Presidente de la SAC, por lo cual de una vez pedí cita con el ministro Arias”, aseguró Mejía.

Esas inquietudes son realmente las grandes preocupaciones del sector, que su presidente enumeró, así: Estados Unidos sigue con sus ambiciones maximalistas, la mesa de asuntos sanitarios y fitosanitarios no avanza, no se ha concretado nada sobre la aspiración de que haya acceso real de la agroindustria colombiana al mercado de los Estados Unidos, no se define nada sobre los mecanismos de defensa para el agro y en cambio sí se decidió que no habrá la tan anhelada salvaguardia especial permanente.

Una ‘bomba’ Pedir la suspensión de las negociaciones agropecuarias hubiera sido una verdadera ‘bomba’ que hubiera explotado la víspera de que Colombia le entregó a Estados Unidos el denominado paquete global de intercambio (ofertas y peticiones) y a cinco días de que termine esta XIV ronda, prevista como la última de este proceso que ya completó 18 meses, desde su primera ronda en mayo del año pasado en Cartagena.

Dicho paquete aumentó la incertidumbre y el temor de diferentes sectores del agro porque el Gobierno anunció que su contenido solo sería conocido por los gremios después de que Arias lo entregara, el viernes en la tarde, a Susan Schawb, subsecretaria de la Oficina Comercial de Estados Unidos para Asuntos Agrícolas.

Ello, porque ya se superó la instancia técnica de la negociación y lo que prima ahora son las decisiones políticas, de exclusiva responsabilidad de los funcionarios de más alto rango de los Gobiernos involucrados en el proceso.

El vencimiento de las gabelas arancelarias del Atpdea, el 31 de diciembre del año próximo, es la justificación oficial para acelerar el cierre de las negociaciones y firmar el TLC “rapidito”, así caigan “rayos y centellas”, según la expresión utilizada por el presidente Uribe.

Eso significa que “el Gobierno se ha comprometido con unos resultados”, comentó Mejía, quien considera que por el estado de las negociaciones en el sector y las aspiraciones de Estados Unidos los pocos días que faltan para la fecha prevista de cierre “son insuficientes”.

Cerrar pasado mañana Aun así, el ministro Arias es de la idea de que es posible cerrar las negociaciones pasadomañana, una vez que la señora Schawb tenga una perspectiva de las líneas rojas o de resistencia de Colombia, señaló el funcionario el pasado viernes después de una reunión con los gremios agropecuarios (arroz, flores, algodón, cereales, ganadería, porcicultura).

Los avicultores se marginaron de esta cuasirevuelta. Arias dijo que después de la reunión los gremios “están un poco más tranquilos y la tónica es muy buena”.

Al Ministro, aseguró Mejía, no le hicieron petición alguna de levantarse de la mesa de negociación. La insurrección, si es que de verdad en algún momento se puso en marcha, no cuajó, pero las razones que pudieron haber dado pie a ella se mantienen.

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