Secciones
Síguenos en:
Nuevo sistema: no tan bueno como parece

Nuevo sistema: no tan bueno como parece

En sendas entrevistas a EL TIEMPO, los señores fiscal y vicefiscal, doctores Mario Iguarán Arana y Jorge Armando Otálora, han señalado al país el riesgo de un verdadero colapso, del pomposamente anunciado nuevo sistema penal acusatorio. Si bien ellos han reiterado su compromiso con la reforma, detrás de sus diplomáticas palabras está la tácita aceptación de que no encontraron propiamente una revolución exitosa.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
20 de noviembre 2005 , 12:00 a. m.

Ese cambio se le vendió al país como la gran solución y su implantación, no suficientemente discutida en el Congreso, estuvo rodeada de muchos supuestos falsos. Se dijo por ejemplo que por primera vez se estaba implantando el sistema oral en Colombia, cuando, en verdad, sobre el papel lo introdujo el Gobierno de Ospina Pérez en 1948 en el procedimiento laboral.

Igualmente se señaló que era necesario separar las funciones de acusación y juzgamiento, cosa que ya estaba desde 1987, y que había reiterado la Constitución de 1991. Muchos colombianos creen que se introdujo un sistema acusatorio puro, lo que tampoco es cierto. La Fiscalía sigue perteneciendo al poder judicial, lo que de paso explicaba por qué los fiscales podían tomar medidas que afectaban las libertades de los ciudadanos. Hay intervención adicional de la Procuraduría, mecanismo extraño en un sistema acusatorio puro. No hay jurado de conciencia.

En los juicios importantes ante la Corte Suprema de Justicia (congresistas por ejemplo), se mantuvo incluso el sistema anterior a la Constitución de 1991, ya que allí la Corte abre la investigación, dicta la medida de aseguramiento, la resolución de acusación y la sentencia. En casi un año de vigencia parcial, no ha probado su eficacia frente a la gran criminalidad en el país: secuestro, extorsión, narcotráfico, corrupción administrativa, guerrilla, paramilitarismo. El caso que se muestra como emblemático en el Eje Cafetero, el del asesinato del congresista Oscar González, no es válido, por cuanto no se ha encontrado a los autores intelectuales del magnicidio.

Valdría la pena que el país reflexionara sobre los 57.000 casos que se encuentran en etapa “preliminar” sin audiencia de imputación, es decir, represados. Las fallas señaladas por los actuales dignatarios de la Fiscalía, lo que demuestran es la forma improvisada como se actuó en este caso. Basta decir, que la anterior administración le vendió la idea al Gobierno de que, como el sistema iba a producir frutos rápidamente, podía suprimir cinco mil cargos de la entidad. El fiscal Iguarán está haciendo hasta lo imposible para reversar esa inconsulta determinación.

Desde luego no se puede echar marcha atrás. Pero el país si debe conocer la verdad. El tema no es exclusivamente la oralidad. La institución que más aprecian los colombianos por su celeridad, la tutela, se realiza por procedimiento escrito. No hay que buscar el ahogado río arriba.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.