DECOLÓ EL REINADO NACIONAL DE BELLEZA

DECOLÓ EL REINADO NACIONAL DE BELLEZA

Ayer el Puente Aéreo de Bogotá se salió de su rutina habitual. Cuando, a la una de la tarde anunciaron la salida del vuelo 546 con destino a Cartagena en la puerta de salida número cuatro la fiesta ya se había armado. Mientras los técnicos revisaban los últimos detalles del jet que llevaría a 24 de las 26 candidatas que participan en el Reinado Nacional, ellas se ponían de ruana el terminal. A la cita no asistieron las representantes de Magdalena, ni de San Andrés, quienes llegarán por su cuenta a la La Heróica. Los viajeros y curiosos que estaban en el aeropuerto querían saludarlas, aplaudirlas y hasta pedirles autógrafo. Unos más osados les solicitaban un beso o que se tomaran una foto de recuerdo.

02 de noviembre 1991 , 12:00 a. m.

Las reinas accedían pacientemente a los requerimientos de sus fans. Las más solicitadas fueron María José Barraza, de Bolívar; Natalia Silva, de Cundinamarca; Lina María Durán, de Risaralda; la paisa, Lina María García; Beatriz Eugenia Martínez, de Valle; María del Carmen Rentería, del Chocó y la bogotana, Paola Turbay, quien aunque fue la última en llegar fue una de las que más besos repartió.

Otras, un poco más tímidas como Catalina Valencia, de Guanía y Amparo Duarte, de Boyacá, prefirieron quedarse sentadas esperando que por fin dieran la orden de abordar el avión.

Cuando entregaron, uno por uno, los pasabordos para subir al vuelo, la papayera cartagenera Los negritos de la Boca del Puente interpretaron su mejor repertorio. María José Barraza fue la encargada de animar a su compañeras para que salieran a bailar. Al principio no querían pero finalmente decidieron mover el esqueleto y terminaron haciendo un tren por toda la sala de espera.

Obviamente, las costeñas fueron las primeras en animarse. Moviendo hombros y caderas improvisaron una pista de baile que luego ocuparon las demás. Las del interior, con muchos deseos de emularlas, intentaron seguirlas, pero el ritmo no era propiamente el más adecuado para sus habilidades.

La despedida fue la primera oportunidad para mostrar sus atuendos. Hubo de todo, desde diminutas y apretadas minis hasta holgados pantalones, pasando por faldas plisadas y shorts. Lo que más exhibieron fueron sastres ceñidos, con escotes muy pronunciados, de todos los colores.

Los sombreros fueron la sensación. La Señorita Antioquia, por ejemplo, optó por una gran pava roja, mientras que hubo unas más recatadas , como la Señorita Valle, quien exhibió pill box, al mejor estilo de Jaqueline Kennedy.

En cuanto a materiales la variedad también fue el toque predominante: tules, chifones, encajes, linos y hasta paño, en la capa que lució la misteriosa representante de Guainía.

Casi todas ya se conocían porque hace dos semana viajaron a Cartagena para tomarse fotos. Se saludaron, se analizaron , se rieron y empezaron un compromiso de 15 días , en los caules se verán todos los días...

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