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Alma y cuerpo

Alma y cuerpo

Cuando el cuerpo se enferma es el alma la que está pidiendo auxilio y reclamando tu atención.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
18 de noviembre 2005 , 12:00 a. m.

La enfermedad es, por así decirlo, una mensajera de los dioses y una amiga, no un adversaria. Un buen médico nunca separa el cuerpo del espíritu y sabe que somatizamos en el cuerpo los vacíos del alma.

Hay muchos libros sobre este tema y uno de ellos es Escucha tu cuerpo, de Lise Bourbeau. En él se describen algunas explicaciones de las enfermedades y las emociones y conductas que las originan.

Algo similar se lee en La enfermedad como camino, un estudio alemán de hace años que, asumiéndolo con sentido crítico, conserva su vigencia. Qué bueno que profundices esto por tu propio bien, escuches tu cuerpo, lo cuides y lo ames.

Y ojalá los médicos racionales abran su mente y acepten que sus pacientes son mucho más que huesos, músculos, sangre y nervios.

Toda enfermedad llega a la vida con un propósito terapéutico de cambio y sanación interior. La enfermedad es una buena amiga que, con el dolor como maestro, convoca a un despertar.

Esa, y no otra, es su razón de ser: viene a sacudirte para que evoluciones y te pulas espiritualmente. Por eso hay enfermos que antes eran rebeldes y ahora son seres de paz y vibran en el verdadero amor.

La enfermedad te quebranta y te deja valiosos regalos como el desapego, el perdón, la entrega, la aceptación y la humildad.

Estas últimas las aprendes al depender de los otros, dejándote atender y cuidar. No es fácil cuando has sido bien autónomo y siempre has querido hacer las cosas por ti mismo. Entonces la maestra enfermedad te dice: deja el orgullo y consiente que te alimenten, te bañen y te vistan. ¡Buena lección! Cuentan que una persona muy racional fue donde un sabio y, entre otras cosas, le dijo que le dolía mucho la cabeza.

El sabio lo escuchó y le dijo: “Te duele allí porque eso es lo que eres: una cabeza que razona sin cesar. ¿Dónde se te extraviaron el alma y el corazón? ¿Qué pasa con tus sentimientos, tus emociones y tu capacidad de trascender? Todo lo quieres desmenuzar con una mente fría y para ti sólo vale lo que es lógico y científico. Mira a tu alrededor y verás como las personas serenas son espirituales y armonizan mente y corazón. Más aun, los místicos recomiendan llegar al estado de no mente porque allí se sintoniza más con Dios”.

Esa persona al inicio se rebeló contra lo que le decían, pero luego asumió la enseñanza con humildad.

Hoy en día medita, es un ser más amoroso y, desde que Dios llegó a su corazón, los dolores de cabeza se esfumaron. Todo llega para el bien y te enfermas para tomar consciencia.

Qué ironía, es bueno enfermarse, si ese es el único camino para despertar, llenar la vida de sentido y de amor las relaciones.

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