PERDÓNANOS, HÉCTOR

PERDÓNANOS, HÉCTOR

El siguiente escrito fue la reacción inmediata del músico Willie Colón quien se encontraba en España al enterarse de la muerte de Héctor Lavoe: Aunque físicamente me fue imposible estar presente, siempre mi corazón y mi mente han estado con él.

31 de julio 1993 , 12:00 a. m.

La nota fue compuesta esa tarde en Sevilla... , señala el famoso salsero, amigo entrañable de Lavoe.

EL TIEMPO publica la carta por considerar que refleja la vida dramática del cantante salsero.

El jibarito de Machuelito, cerca de la cantera de Ponce. El espíritu de Borinquen y los barrios pobres de toda América. El aguacate de noventa libras que llegó a los nuevayores para fajarse con los bravos.

Aquel muchacho que aplicó los cantos de Gardel, Felipe Pirela, Ramito y Odilio con los rosarios de la cruz agregándole la malicia de Cheo y Maelo, dándole una voz a ese vacío desolado, enajenado que los de la banda de acá no podíamos cruzar. Héctor Juan Pérez fue ese puente entre el pasado y el futuro de nuestra cultura popular. Héctor Juan Pérez se transformó en una persona llamada Héctor Lavoe para poder cumplir una misión que poco a poco se convirtió de un crucero de placer a un desafío contra mar y marea.

Graduado de la Universidad del Refraneo con altos honores, miembro del Gran Círculo de los Soneros de los Soneros, poeta de la calle, maleante honorario, héroe y mártir de las guerras cuchifriteras donde batalló valientemente por muchísimos años. Los capitanes de mandinga lo respetaban, por eso lo bautizaron El Cantante de los Cantantes . Los beginners le temían.

Cuando se trataba de labia, Héctor Lavoe era un bravo. En cuestiones de negocio, amor y amistad no lo era. El pueblo fue cómplice en esta tragedia. Héctor le podía mentar la madre a todo el mundo y el público se reía. Lo malcriaron.

La historia de Héctor Lavoe está llena de traiciones y desengaños. El jibarito good looking que volvía a todas las mámises locas quería también ser malote de barrio. Con el tiempo, los regalitos de sus amigos del traqueteo se convirtieron en gruesas y pesadas cadenas. Ese fallo repercutió en una serie fatal que al final nos llevó a ese muchacho que le cantó al Todopoderoso con todo su corazón.

También fue traicionado por el mundo del negocio; disqueros que siguen viviendo como jeques sauditas, vendiendo sus discos y revendiéndolos en CD s sin pagar regalías, mientras Lavoe quedó lánguido en su pobreza; promotores que le ofrecían migajas para poder vender boletos a sus espectáculos donde exhibían a El Cantante de Cantantes en su agonía; impostores tratando de reclamar la carrera y la memoria de Héctor Lavoe como propiedad personal; la comunidad legal latina también le dio la espalda cuando reclamamos de su ayuda para defenderlo contra la explotación; y yo, que también lo traicioné al no tener el valor de verlo en esa condición.

La vida valía más que el dólar para Héctor. Y al descubrir ésto se le acercaron los tiburones de agua sucia como si estuviera sangrando. Dios sabe que aquellos que se han ganado la vida devorando a otros y viviendo solamente por el billete tendrán pocos que les lloren y menos que los recuerden en sus rezos.

Pionero, maestro, compañero, hoy América Latina llora por ti. Héroe de la gente pobre. Víctima de las amenazas que están acabando con nuestro pueblo. Mártir de la salsa, el monstruo que ayudaste a crear.

Perdónanos, Héctor. Willie Colón, Sevilla, España. (Tomado de El vocero, de san Juan de Puerto Rico).

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.