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Ángeles que se lleva la violencia

Ángeles que se lleva la violencia

Centenares de pequeños, que llevaban como símbolo de luto una lágrima en sus mejillas, abrieron calle de honor para recibir las carrozas que traían los cuerpos de los niños muertos, antes de dejarlos a la entrada de la iglesia del viejo pueblo de Fontibón.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
15 de noviembre 2005 , 12:00 a. m.

Algunos de ellos, que los tuvieron de cerca en vida, se quedaron leyendo sus nombres escritos en las cintas de los coches fúnebres, y apenas podían evocar pequeñas imágenes. Camila Beltrán Rojas, de 2 años, con sus travesuras de ángel que correteaba en la acera, frente al almacén de plásticos de su familia, y el brillo de ilusión en los ojos de Jhonatan Ortiz Rojas, en la misma acera, poco antes de explotar esa granada que se los llevó en las esquirlas.

La ceremonia transcurrió entre desmayos y dolientes que escucharon la misa sin descargar las coronas de flores de sus espaldas. ‘Dejad que los niños vengan a mí’, fue un llamado a la protección que debemos brindarles. Vecinos y extraños se tomaron las manos para rezar el padrenuestro juntos. Llanto en el momento de darse ‘fraternalmente la paz’. Un grupo de pequeños, que sostenía un estandarte adornado con cintas, fue el primero en salir. Luego, la gran marcha del pueblo en tandas. Niños que venían de instituciones de protección, levantando claveles blancos.

Familiares y allegados acompañando a Angélica Rojas, la madre de los menores muertos; esa mujer que hace siete años, estando en una finca de La Mesa (Cundinamarca), vio morir ahogado a su hijo César Fernández, y que en el 2003 también tuvo que enterrar a Yeimy Lorena, después de un accidente de tránsito con un camión en la avenida Boyacá.

Yeimy era madre de Lady Losada, la niña de 4 años que hoy trata de sobrevivir a las heridas que le dejó este mismo atentado, junto con Alicia Fernández, su abuela. En medio de la marcha algunos trataban de encontrar explicación a este hecho, mientras otros no descartaban la posibilidad de que el atentado hubiera sido contra el periodista Martín Alirio Viña o contra su socio, que se encontraba a su lado, en la animación de una feria del mueble, en este sector de Bogotá.

“Durante el 2005 han muerto 74 niños por causas violentas en Bogotá. Frente a esta demencia necesitamos su conciencia”, se leía en dos enormes vallas ubicadas a la entrada del cementerio de Fontibón, donde la marcha fue recibida por el alcalde Luis Eduardo Garzón, quien después de la homilía insistió en la reflexión y descartó que este caso fuera parte del conflicto armado del país.

“La Policía capturará a los criminales, como parte del compromiso que tenemos con las víctimas, con sus familiares y con la ciudadanía”, agregó Garzón.

Las escenas finales fueron las más desgarradoras. La madre de los niños víctimas, aferrada al cofre de Camila. Sentimientos de rabia y de coraje.

Flores sobre las tumbas y los nombres de los niños, escritos en las cintas, ya guardados y apenas como recuerdo.

gergel@eltiempo.com.co

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