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Teleiglesias: Dios está ahí

Teleiglesias: Dios está ahí

Extraña pero también lógica la relación entre religión y televisión. En las distintas iglesias que pregonan desde la pantalla se puede ver un regreso a los orígenes milagrosos de Cristo: se curan enfermos, se bendice a los pobres, se pregona el más allá y hasta se hace justicia social. A diferencia de las viejas iglesias de recintos sagrados, solemnes y pasivas, estos nuevos templos se desarrollan desde bodegas o teatros abandonados y las dirigen pastores con gran capacidad histriónica, muchas veces con acento gringo o brasileño, pues es en E.U. y Brasil donde ha tomado mayor fuerza este fenómeno popular.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
15 de noviembre 2005 , 12:00 a. m.

Sus escenificaciones se acoplan a las exigencias del producto mediático, y efectos de imagen, ángulos específicos y guiones preelaborados son parte del ritual electrónico. En el canal colombiano, ya cuentan incluso con médicos que certifican la autenticidad del milagro, el desaparecimiento de un tumor maligno o la cura de una parálisis, mientras el pastor hace gala de su poder tocando a sus fieles para tumbarlos y dormirlos mientras opera su poder curativo. El pastor actúa en un puesto intermedio entre Dios y el padre carnal y desde ese espacio de autoridad da consejos, cura y hasta amenaza a los descarriados sin fe. La ceremonia se va transformando en un centro terapéutico, donde se curan los problemas físicos, una enfermedad, males sociales, la pobreza, o daños sicológicos como intentos de suicidio por pena amorosa o mal de ojo en los negocios.

La pantalla ha servido para hacer contacto desde lejos unos y otros. Y ese debe ser el poder prodigioso, pero, en especial, de la tecnología. Permitir a distancia prácticamente tocarnos, oírnos, abrazarnos es la mejor coartada para creer en la eficacia de una comunidad efímera unida por unas horas.

Esto, claro, sin desconocer el poder económico de los empresarios de estas iglesias (Fausto Neto encontró en Brasil que estas iglesias manejan el 14 por ciento de la industria fonográfica).

Este fenómeno urbano da mucho que pensar, pues la pérdida del Dios grande de los cielos azules e infinitos parece compensarse con nuevos pequeños dioses de la tierra, más eficaces y humanos. Y ante un mundo racional y secularizado, el invento de la televisión ha hecho el milagro: acercar a Dios y ponerlo en escena ciudadimaginada@yahoo.com

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