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De pandilleros a bailarines y cantantes

De pandilleros a bailarines y cantantes

Por las tardes, en algunas esquinas del barrio Nelson Mandela solo se escucha ritmo de champeta y vallenato, algarabía de niños y los gritos de las mamás llamando a sus muchachos desperdigados por las calles ondulantes y sin pavimento.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
15 de noviembre 2005 , 12:00 a. m.

Mandela es una polvorienta aglomeración de casas a medio terminar y de ranchos de madera, ubicados a más de media hora en carro de las zonas turísticas de Cartagena.

En esta y en otras barriadas de la ciudad se cocinan a fuego lento los conflictos sociales. La guerra de pandillas es uno de ellos. Pero, empujados por la fuerza de la necesidad, algunas comunidades, como la de Mandela, han ido aprendiendo a desactivar estos tropeles callejeros.

La historia de cómo ‘Los Boston’ y ‘Los Rastas’, dos grupos enemigos, se estrecharon la mano y lograron caminar juntos, es un ejemplo de esa situación. Los detalles de ese pacto los cuenta, entre otros, Miguel Ángel Correa, líder de la Corporación Huellas, una organización comunitaria del sector.

Las peleas entre ‘Los Boston’, del barrio El Nazareno, y ‘Los Rastas’, del corazón de Mandela, estallaron a finales del 2000, en una fiesta de pick up, porque alguno sacó a bailar a la novia de otro o porque se miraron mal o porque alguno, drogado y borracho, soltó un bofetón.

Nadie recuerda el motivo exacto. Pero creyeron que era suficiente para despicar botellas y romperles la cabeza a pedradas a sus recién ganados enemigos. Y más adelante, para armarse de cuchillos y changones que de puro milagro no dejaron un muerto, aunque sí, heridos graves.

Hasta allí, la comunidad miraba indolente el espectáculo callejero.

Reaccionó casi un año después, cuando las piedras llovieron sobre techos y ventanales, cuando los pandilleros vedaron las calles de sus barrios para cualquier habitante del otro sector y, sobre todo, cuando los comercios amenazaron ruina por el miedo que reinaba en las calles.

Miguel Ángel Correa y otros líderes comunitarios se acercaron a los pandilleros. Estos, sobre todo ‘Los Boston’, los recibieron recelosos.

Cuando lograban reunir a algunos, les hablaban de organizar talleres de música y danza, de abandonar los odios y de intentar construir otro camino para ellos y para sus hijos.

En este último tema los pandilleros eran prolíficos e irresponsables, especialmente ‘Los Rastas’, entre los cuales había un muchacho que aunque apenas rozaba los 21 años ya era padre de cinco hijos, con diferentes mujeres.

El proceso fue lento y frágil en los primeros meses, hasta que llegó al barrio un policía comunitario, curtido en tratos con pandillas, y al que recuerdan por su rango y apellido: sargento Buendía. Él les ayudó a consolidar un pacto de no agresión.

Para entonces, la Corporación Huellas ya había bautizado el proceso de los pandilleros con el nombre ‘Creciendo Juntos’. Los 35 muchachos de los dos bandos, que estaban entre los 15 y 22 años, aprendieron a hacer teatro y a elaborar artesanías. Así, ‘Los Boston’ y ‘Los Rastas’ se volvieron inseparables.

Rafael Barragán, líder de los primeros, músico y bailarín frustrado, instruye ahora en esas artes a los niños del sector y gana una bonificación por su trabajo.

Kissinyer Castillo Acosta, uno de ‘Los Rastas’, se dedicó a componer y cantar champeta y reguetón, cosa que hacía desde los 12 años. Es ídolo en su barrio. Ha grabado cinco CD en estudios desconocidos, pero la fama aún no lo acompaña a pesar de su talento.

Los otros ex pandilleros son ahora guerreros del rebusque, cazadores de cualquier peso como vendedores ambulantes, pregoneros de mamoncillos o lavadores de carros.

Correa y los demás líderes de la Corporación Huellas también andan en busca de recursos para seguir con el proceso. Además, quieren que Kissinger grabe un CD con sus temas sociales y contra la violencia.

Mientras esto ocurre, a veces se escucha la voz pegajosa de Kissinyer en alguna esquina de Mandela: “Más violencia no… Yo solo quiero que más nadie… saque un cañón Yo quiero que mi gente… viva del amor… Y así estaremos en un mundo mejor…” La historia de Kissinyer Castillo la puede ver hoy, a las 8 pm, en Citynoticias, de Citytv, y en Eltiempo.com

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