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FORO DEL LECTOR

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(EDICIÓN BOGOTÁ)

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
12 de noviembre 2005 , 12:00 a. m.

- Bogotá asfixiada Señor Director: Me refiero a su editorial ‘Bogotá se asfixia’ (11-11-05). Soy propietario de dos busetones WV. El problema de la sobreoferta de transporte público es culpa de funcionarios de la STT y gerentes de las empresas de transporte amangualados. Cada bus que le sacan a una empresa es un billete mensual que les quitan a los empresarios (rodamiento, tajada de las prestaciones de los conductores, ‘torcido’ en la compra de los seguros etc.).

Hay gente que camina hasta diez cuadras para llegar a una estación de TM.

Debería existir transporte que acerque a las personas al TM. ¿Por qué no contratan el sistema tradicional para complementar el servicio? ¿Qué vamos a hacer conductores, mecánicos y demás personas que vivimos de nuestro trabajo? Édgar E. Páez I.

Bogotá * * * * Señor Director: Gracias por su pronunciamiento sobre el gravísimo problema del transporte en Bogotá. La gente del común sabe que los transportadores eligen. Por eso el entendible silencio del Alcalde y los concejales. Hay que insistir en el tema.

María Marlén Bayona Bayona * * * * Señor Director: En el transporte de Bogotá, propietarios adinerados, con un civismo de caverna, hacen gala de su poder en detrimento de la calidad de vida de todos los bogotanos. La sobreoferta y la descarada contaminación del aire, ocasionada por buses de motor diesel, sin el adecuado control de emisiones, muestran unas autoridades débiles y torpes. ¿Podrán nuestros nietos vivir mejor en una Bogotá futura? Édgar Ballesteros Luna Bogotá * * * * Señor Director: Bogotá no sólo se asfixia de buses, sino de contaminación, de basura y de taxistas que se agrupan, por ejemplo, en el Parque Nacional Avenida 39, donde se orinan. ¡Y quién dijo miedo si alguien les llama la atención! Ahora bien, ¿por qué nunca mencionan la carrera 13 como vía principal de máxima contaminación? Los que habitamos sobre esta vía estamos expuestos a inhalar toneladas de gas carbónico, a no tener un poco de tranquilidad con el ruido infernal del transporte, sirenas, alarmas, carros con altoparlantes. También los de la carrera 13 “vivimos” y nos envenenamos día a día. Es una muerte lenta y oprobiosa.

Gladys Argüello

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