Secciones
Síguenos en:
En total, 117 camisetas por los ausentes

En total, 117 camisetas por los ausentes

“Cuando nos enseñen en el colegio lo que pasó aquí, si quieren que nosotros contemos la historia de nuestra tía, Luz Mary Valencia, una de las desaparecidas, la contamos”.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
08 de noviembre 2005 , 12:00 a. m.

Y Andrés Felipe León, de 10 años, miró a su hermano Sebastián, de 12, y luego a su prima Estéfany Henao, de 6, que asintieron.

Saben qué pasó allí hace 20 años, aunque no habían nacido. “Mi tía vino a reemplazar a mi abuelita Rosalbina León que trabajaba acá y estaba enferma.

Entonces los guerrilleros se tomaron el Palacio de Justicia y ella nunca volvió”. Lo dicen como si contaran el final de un cuento muy triste.

Los tres tenían flores en la mano. Las ayudaron a poner ayer en la mañana en la Plaza de Bolívar. En la tarde jugaron a recogerlas, a cambiarlas de lugar, a hacer ramos.

Mientras tanto, 117 personas, algunas de ellas extranjeras y la mayoría familiares de los muertos del Palacio de Justicia, se pusieron la camiseta con el nombre de los muertos o desaparecidos. Una camiseta blanca en un acto llamado La dignidad se camina, de la Fundación Rayuela.

Las 117 personas caminaron a lo largo de la plaza por ese igual número de ausentes. “Nosotros, los caminantes, somos los fantasmas, los espíritus. Los de carne y hueso son los muertos que dejó esta toma, los que siguen estando”, dijo Nana García, de Rayuela.

Los caminantes salieron del Palacio de Justicia divididos en dos largas filas. Cada uno llevaba un velón blanco y un clavel rojo. Y en unos puntos establecidos con una equis, frente al Senado de la República, se quitaron las camisetas y las pusieron allí. Luego se prendieron luces rojas, símbolo de los cañonazos y las balas de esos momentos.

A lo largo del día, las flores se fueron marchitando. Una paloma se tropezó con un clavel rojo y para no caerse tuvo que levantar vuelo.

La Plaza de Bolívar, como siempre, fue un sitio de esos a donde muchos van por la foto de la visita a la ciudad.

Sin embargo, ayer esa ida quedó marcada por las palabras de los familiares de los desaparecidos, a los que aún la nostalgia les quiebra la voz.

Rosalbina León, la abuela de los tres niños, los llamó desde lejos: “¡Nos vamos! Mañana hay colegio”.

Ellos corrieron. La vida sigue. Qué más prueba que los velones que, lentamente, se consumieron.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.