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Manuel Gaona Cruz, in memóriam

Manuel Gaona Cruz, in memóriam

En el efecto dúctil de nuestro tiempo, se descubrirá con notable distancia, presumible apatía y lógica resistencia, el decálogo de una generación perdida en el ostracismo del ego y la vanidad personal, cuya génesis exalta y rinde culto a la naturaleza más superflua de la conducta humana para redimensionar equívoca e ineluctablemente los valores y virtudes de nuestra época.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
05 de noviembre 2005 , 12:00 a. m.

Más allá de este innombrable tiempo, algunas voces del pasado evocan hoy con más fuerza los valores fundamentales de la República y los principios inherentes al ejercicio del poder y la justicia.

Basta, si se quiere, con retratar diez o veinte años atrás y observar qué tan equidistante ha sido nuestra evolución: mientras se transforma el rostro de sus protagonistas, la historia escribe con infortunio las mismas letras, pues son pocos los líderes que aún se empeñan en hacer del futuro un punto de referencia.

Como en el proceso de Kafka, la culpa es un elemento circunstancial que poco o nada explica, y menos aún justifica, la forma irresponsable como se ha construido nuestra historia.

Al rememorar las voces y los hombres del pasado, vale la pena rendir homenaje a un legado cuya validez permanece incontestable.

La ética de Estado reposa en el respeto al orden que le dio origen y a la condición que dignifica su existencia: la ley y la justicia.

Verbi gratia, los principios originales que inspiran el ejercicio del poder público enseñan que ningún hombre está por encima de la ley; que la justicia no se negocia, se aplica; que la separación de los poderes públicos empieza por el poder judicial, piedra angular de la propia justicia, la libertad y la dignidad humana; que la independencia y la autonomía del juez es inmutable; que la política está al servicio de la ley y no la ley al servicio de la política.

Muchos hombres dieron su vida por hacer respetar esos principios; hoy, más que nunca, su legado se hace latente y necesario.

* Abogado, hijo del magistrado Manuel Gaona Cruz, inmolado en la Toma del Palacio de Justicia.

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