Secciones
Síguenos en:
BUZÓN

BUZÓN

Este caso sucedió en la elección de seis representantes al Consejo Superior de la Universidad del Chocó, cinco del estamento universitario y uno del sector productivo, en donde se pasó del debate interno y de la crítica reflexiva sobre el futuro de la institución a una batalla de agravios callejeros y a las ofertas de prebendas desde los directorios políticos.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
04 de noviembre 2005 , 12:00 a. m.

En un proceso eleccionario que hubo de todo, menos un debate ideológico con propuestas educativas serias, y en su lugar, lo que se observó fue un vulgar enfrentamiento de ofensas personales entre los candidatos que no eran más que escuderos de las microempresas electorales regionales.

En efecto, el campus universitario se convirtió en un centro de rebatiña y francachela electoral, en donde se pusieron en práctica todos los vicios y las astucias políticas que estamos acostumbrados a observar en las elecciones de mandatarios locales y de cuerpos colegiados, con el indecoroso ingrediente que se pagaban a quince mil pesos el voto a los estudiantes y a cincuenta mil a los egresados, y con la desfachatez que algunos candidatos contrataron busetas para transportar egresados de otras ciudades.

Es una afrenta que los estudiantes y egresados de un centro de formación académica estatal con el aval de los directivos hayan caído en el vicio de la compraventa de voto, cuando la esencia de una institución universitaria es la formación de verdaderos líderes.

¿Qué tipo de líder están formando los docentes de esta universidad? ¿Dónde quedan los criterios éticos y morales de los estudiantes y de la mayoría de profesores que avalaron esta clase de prácticas? ¿Para dónde va esta universidad, si desde la misma rectoría se patrocinan estos espectáculos? ¿Dónde queda el rigor académico cuando se flexibilizan los requisitos académicos a cambio de votos? Cómo es posible que desde una institución tan respetable como son las Cámaras de Comercio, en el caso de la Cámara de Comercio de Quibdó, sus directivas se hayan dado a la tarea de afiliar con engaños y de manera fraudulenta a más de 1.200 desplazados como empresarios, sin ser propietarios de empresas, ni de ningún tipo de negocios, para que pudieran votar por el candidato del sector productivo de las preferencias del presidente de la junta directiva.

Irregularidades que motivaron el rechazo de los comerciantes que expresaron: "Ese acto merece el repudio del comercio organizado porque como institución ha sido lesionada en su trayectoria, pone en evidencia y en duda su imparcialidad como institución gremial, seria y transparente".

Los autores de estas patrañas son los mismos que están reclamando un escaño en la junta directiva de Confecámaras enhorabuena, en una decisión sabia fueron excluidos a tiempo. En opinión del periodista Donaldo Cañadas, "fue un espectáculo insólito dentro de un ámbito universitario que traspasó sus fronteras y emula en floclorismo, con las prácticas electorales de la política comarcana con todos sus defectos y sus vicios".

Al margen del silencio de la agremiación de profesores, un grupo de docentes han hecho públicas denuncias sobre el clientelismo: "Fuimos separados de la cátedra los profesores que no apoyábamos a los candidatos oficiales; nuestras condiciones éticas y académicas no fueron valoradas, sólo se impuso el criterio politiquero".

Además, agregan: "Una institución universitaria llamada a ser el resguardo moral e intelectual de la región, es el escenario de prácticas clientelistas, donde las presiones de los intereses electorales están deformado los buenos propósitos, y por esas presiones se han excluido excelentes docentes y se han vinculados otros con deficiencias académicas y cuestionamientos éticos".

Todo lo que ocurrió en las elecciones de la Universidad del Chocó, amerita a todas luces, una investigación por parte del Ministerio de Educación, esperamos pues, que la ministra María Cecilia Vélez White tome carta en el asunto por el bien de esta institución.

José E. Mosquera.

-Planeación estratégica Excelente noticia el resultado de la encuesta publicada por la firma consultora Bain en la revista The Economist donde señala que el millar de ejecutivos encuestados destacan como la herramienta preferida la Planeación Estratégica. Importante lección: la realidad colombiana encuentra allí una buena oportunidad de aprendizaje. La experiencia de años trabajando en Planeación Estratégica, indica que cerca del 80 por ciento de las empresas nacionales nunca han elaborado un plan estratégico. Aquellas que elaboran el citado plan sólo logran convertir en realidad al 10 por ciento de las estrategias diseñadas. ¿Cuáles con los motivos? El primero y fundamental: La estrategia no se comunica a los empleados: algunos siguen creyendo que es confidencial y dejan los documentos desarrollados en anaqueles y los retoman para el siguiente ejercicio. El segundo: Los planes carecen de estructura. Y el tercero, no se motiva a los empleados para que conozcan las ventajas y beneficios de la planeación a largo plazo.

Una nota interesante: La empresa posee bienes tangibles: ventas, utilidades... Pero también posee intangibles: principios, nivel de compromiso, competencias, clima laboral...

Un plan estratégico debe iniciar por la definición del llamado ‘rumbo estratégico’. Está integrado por la Misión -razón de ser de la empresa- Visión –lugar al que se desea llegar- y los principios y valores. Se persigue la ‘creación de valor’ para ofrecerlo al mercado. La empresa se debe evaluar desde cuatro perspectivas: financiera, cliente, proceso interno y desarrollo y aprendizaje. Las organizaciones hacen énfasis en su perspectiva financiera: La recomendación vigorosa consiste en verificar y establecer también las otras perspectivas. En cada una se definen las estrategias y los objetivos y metas que consigan que lo deseado se convierta en realidad. Técnicamente se les conoce con el nombre de ‘Iniciativas Estratégicas’. Para lograr que estas intenciones se conviertan en realidad Kaplan y Norton (1992) desarrollaron el Cuadro de Mando Integral o Balanced ScoreCard. Esta técnica goza de gran difusión en los países europeos y en Norte América -Estados Unidos y Canadá. En Colombia apenas se está comenzando su uso.

Recordar las palabras del padre de la administración moderna, Peter Drucker: ‘La dirección por objetivos funciona si se conocen los objetivos y hoy el 90 por ciento de las veces se los ignora’. Una recomendación general: pregúntese por la satisfacción de sus clientes: Ellos sostienen su negocio.

Germán Bernate.

-Las platas de afuera En la edición de PORTAFOLIO del día anterior, se reseña que las remesas o giros del exterior hacia los países latinoamericanos está llegando a unos 60.000 millones de dólares por año. Sin duda que la cifra es muy importante para la economía de estos pobres países.

Los datos de Colombia son unos 3.000 o 4.000 millones de dólares, pero antes que todo es una lección a varios de nuestros sabios analistas, incluyendo a algunosa del Banco de la República, que no pierden oportunidad para hablar del impacto del narcotráfico sobre la economía nacional. Ni más faltaba.

Lo que ocurre es que en Colombia mantenemos un síndrome de culpa o flagelo inducido por los gringos que reproducen el tema del narcotráfico en todos los hechos de la vida nacional.

¿Por qué cuando llegan a México 30.000 millones de dólares por remesas nadie habla de que es narcotráfico? ¿Por qué cuando en Chile se negocian viviendas y apartamentos tan caros como en Miami, nadie sale a afirmar que la economía de ese país está narcotizada? Lo mismo de puede decir de otros países como Perú y el mismo Brasil a los que también llega un volumen nada despreciable de plata desde afuera por parte de sus nacionales que un día debieron irse, eso sí como consecuencia de las deficiencias del manejo que los políticos y sabios económicos han dado a sus respectivos países.

Llegó la hora de hacer un reconocimiento público a que las remesas son un fenómeno económico que no se puede ocultar y con el cual -gracias a Dios- hay que convivir.

Sin duda que buena parte de la recuperación que vive Colombia es consecuencia de esa situación, pues para nadie es un secreto que las fuentes internas de crecimiento son muy escasas y además las políticas fiscales restrictivas y con aire meramente alcabelero de este gobierno y los anteriores no permiten un crecimiento significativo.

Vivamos pues en la realidad del mundo globalizado del que tanto se hace gala.

Jaime Rodríguez López.

-Simple: la condición es hacer bien las cosas Me acojo a la premisa de un columnista en el sentido de que debe existir una gran relación entre cultura y estilo y prácticas gerenciales. Los llamados empresarios modelo han tenido éxito dentro de sus empresas, en sus modelos de organización que generalmente han construido, en gran medida, porque sus prácticas son auténticas y aplican diferentes herramientas aprendidas, dentro de su estilo y forma de ser.

Es que siempre las copias, las imitaciones, son malas. Se pierde la autenticidad y la cultura y, sin raíces ni identidad, las prácticas resultan siendo una suma de modelos sin espíritu ni sentido común, con garantía de fracaso.

No comparto esa guía o propósito del espíritu empresarial: ‘los rendimientos o resultados’. Estos llegan si usted hace las cosas que debe hacer dentro de su espíritu de empresario.

Me explico con una situación comparable: Si su empresa es un equipo que pretende sea competitivo en fútbol, lo que se debe hacer es que se arme una buena estructura (táctica) de juego; que se aprovechen las cualidades y fortalezas; se controlen o mitiguen los defectos de cada jugador haciendo que cada uno aproveche sus potencialidades; que se tenga una mentalidad de equipo (unión de esfuerzos para lograr lo anterior); que cada jugador salte más que el contrario, corra más, chute con el alma, defienda con el último milímetro de energía que le quede. De esta manera, es de esperarse, que el equipo gane, que se den los resultados, que obtengan los rendimientos deseados.

Muchas veces el concepto rendimiento, rentabilidad, utilidad, beneficios como objetivos, obnubilan la mente de la gerencia, de los ejecutivos, de los empleados ya que en términos de acción, de energía, de unión, nada significan.

Hagan bien las cosas (eficiencia), con inteligencia (estrategia), sabiendo qué es lo que se quiere (visión) que los resultados se deben dar (eficacia).

Mauricio Amaya

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.