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Antioquia vende tonelada de aire puro a 4 dólares

Antioquia vende tonelada de aire puro a 4 dólares

Cruz Elisa Buitrago siempre ha vivido en el Cañón del Melcocho, una depresión natural de El Carmen de Viboral, en pleno oriente antioqueño, a donde sólo la guerrilla parecía interesada en llegar.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
04 de noviembre 2005 , 12:00 a. m.

De hecho, la presencia de los insurgentes desplazó a varios de sus vecinos.

Y muchos otros estaban a punto de irse cuando les propusieron ser parte del grupo de pequeños parceleros de los valles de San Nicolás que venderá algo que hasta ahora pocos pensaban que podía negociarse: aire puro. ¿El comprador? El Fondo de Biocarbono del Banco Mundial.

Aunque al principio Cruz Elisa no estaba segura, el negocio empezó a sonarle cuando le explicaron que –a diferencia de los humanos, que respiran oxígeno y exhalan bióxido de carbono– los árboles aspiran el CO2 y lo transforman en oxígeno. Y, lo mejor, que gracias al Protocolo de Kyoto esa capacidad se puede vender.

Por eso, a partir de ahora, 45 mil campesinos de nueve municipios antioqueños sembrarán árboles en la mayor parte de las 173 mil hectáreas que conforman los valles de San Nicolás. El oxígeno que generen será comprado por los países industrializados, a manera de canje por sus altos niveles de contaminación.

El procedimiento es conocido como ‘venta de aire limpio’. Pero, explica Patricia Tobón, funcionaria de la Corporación Autónoma Regional, Cornare, en realidad se trata de una transacción con Certificados de Reducción de Emisiones de CO2 (CER).

Cornare y los gobiernos de Suiza, Japón y Estados Unidos, la Organización Internacional de Maderas Tropicales (OIMT) y el Instituto Federal Suizo de Investigación y Prueba de Materias y Tecnologías (EMPA) son los mayores financiadores del proyecto. Y la sociedad promotora regional Masbosques, en la que confluyen 23 socios de los sectores público, educativo, empresarial y la comunidad, es la encargada de darle forma en la zona.

Se recupera la tierra Para comenzar la negociación hubo que comprobar que en la región no había bosques. Y en realidad no había árboles y casi no había gente, porque las acciones de los violentos habían desolado la zona rural.

Pero desde hace dos años, cuando comenzó el proyecto piloto de siembra, el panorama cambió. Sobre todo por la variedad de cultivos que ahora se pueden divisar en las parcelaciones, cuyas imágenes fueron captadas vía satélite.

“Había mucha tierra que no servía ni para potrero. Ahora, además de café, plátano y aguacate, hemos visto posibilidades de sembrar árboles maderables y variedades de frutales”, dice Cruz Elisa.

Jairo Alberto Villegas, de la vereda Los Medios, de El Retiro, añade que el cambio no es sólo de paisaje. “Ya no hay quemas, el aire se siente más limpio y regresaron los pajaritos a despertarnos por las mañanas”, explica.

Por lo pronto, el Fondo de Biocarbono del Banco Mundial ya ofreció comprar 470 mil toneladas de CO2, de las 1,6 millones de toneladas que los bosques del oriente antioqueño reducirán en un período de 20 años.

Alejandro Calvache, director de Masbosques, dice que por cada tonelada vendida la región recibirá cuatro dólares, de los cuales un 25 por ciento se entregará directamente a los campesinos. “Los parceleros reciben otros beneficios adicionales. También se les dan semillas gratuitas, pueden comercializar la producción y se les valorizan las tierras”, agrega.

Y Óscar Álvarez, director de Cornare, dice que es posible que con el tiempo los precios puedan aumentar ya que, a diferencia de otros proyectos de reducción de carbono, los relacionados con el manejo sostenible de bosques tienen repercusión directa en el bienestar de las comunidades que los llevan a cabo.

Pero el negocio también implica responsabilidades. Árbol que se pierda en el transcurso de los próximos 20 años deberá reemplazarse en el menor tiempo posible. Por eso los campesinos deben estar pendientes de incendios o enfermedades que puedan afectar los cultivos.

Por ahora, la venta de ‘aire limpio’ de los valles de San Nicolás ya logró dos milagros: recuperar el verde paisaje del oriente antioqueño y darles una esperanza de retorno a los campesinos en una región en la que, todavía, la guerra sigue siendo una amenaza.

-Pioneros en el negocio: En Colombia, Empresas Públicas de Medellín (EPM) fue pionera en la negociación de certificados de reducción de bióxido de carbono con su proyecto de energía eólica Jepirachi, localizado en la Alta Guajira.

EPM suscribió un contrato con el Fondo de Biocarbono del Banco Mundial, al que vendió las 800 mil toneladas de reducción de CO2 que dejará de producir el parque eólico hasta el 2005.

Agua Fresca, Otro proyecto de generación de energía limpia localizado en Jericó, suroeste antioqueño, también negoció 30.194 toneladas de ‘aire limpio’.

Estas también fueron vendidas al Fondo del Biocarbono.

La esencia del negocio es impulsar proyectos que contribuyan a morigerar el impacto ambiental, bien a través del uso de tecnologías ‘limpias’ o de la conservación de zonas verdes que pueden generar el oxígeno que está siendo destruido por la industria de los países más desarrollados del planeta.

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